Poemas de desamor

  • Amado Nervo

    Reparación

    Amado Nervo

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  • ¡En esta vida no la supe amar!
    Dame otra vida para reparar,
    ¡oh Dios!, mis omisiones,
    para amarla con tantos corazones
    como tuve en mis cuerpos anteriores;
    para colmar de flores,
    de risas y de gloria sus instantes;
    para cuajar su pecho de diamantes
    y en la red de sus labios dejar presos
    los enjambres de besos
    que no le di en las horas ya perdidas...

    Si es cierto que vivimos muchas vidas
    (conforme a la creencia
    teosófica), Señor, otra existencia
    de limosna te pido
    para quererla más que la he querido,
    para que en ella nuestras almas sean
    tan una, que las gentes que nos vean
    en éxtasis perenne ir hacia Dios
    digan: "¡Como se quieren esos dos!"

    A la vez que nosotros murmuramos
    con un instinto lúcido y profundo
    (mientras que nos besamos
    como locos): "¡Quizá ya nos amamos
    con este mismo amor en otro mundo!"


  • Amado Nervo

    Hugueana

    Amado Nervo

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  • ¡Ay de mí! Cuantas veces, arrobado
    en la contemplación de una quimera,
    me olvidé de la noble compañera
    que Dios puso a mi lado.

    ¡Siempre estás distraído! me decía;
    y yo, tras mis fantasmas estelares,
    por escrutar lejanos luminares
    el íntimo lucero no veía.

    Qué insensatos antojos
    los de mirar, como en tus versos, Hugo,
    las estrellas en vez de ver sus ojos,
    desdeñando, en mi triste desatino,
    la cordial lucecita que a Dios plugo
    encenderme en la sombra del camino...

    Hoy que partió por siempre del amor mío,
    no me importan los astros, pues sin ella
    para mí el universo está vacío.
    Antes, era remota cada estrella:
    hoy, su alma es la remota, porque en vano
    lo buscan mi mirada y mi deseo.

    Ella, que iba conmigo de la mano,
    es hoy lo más lejano:
    los astros están cerca, pues los veo.


  • Amado Nervo

    El retorno

    Amado Nervo

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  • "Vivir sin tus caricias es mucho desamparo;
    vivir sin tus palabras es mucha soledad;
    vivir sin tu amoroso mirar, ingenuo y claro,
    es mucha oscuridad..."

    Vuelvo pálida novia, que solías
    mi retorno esperar tan de mañana,
    con la misma canción que preferías
    y la misma ternura de otros días
    y el mismo amor de siempre, a tu ventana.

    Y elijo para verte, en delicada
    complicidad con la Naturaleza,
    una tarde como ésta: desmayada
    en un lecho de lilas, e impregnada
    de cierta aristocrática tristeza.

    ¡Vuelvo a ti con los dedos enlazados
    en actitud de súplica y anhelo
    -como siempre-, y mis labios no cansados
    de alabarte, y mis ojos obstinados
    en ver los tuyos a través del cielo!

    Recíbeme tranquila, sin encono,
    mostrando el deje suave de una hermana;
    murmura un apacible: "Te perdono",
    y déjame dormir con abandono,
    en tu noble regazo, hasta mañana...


  • Amado Nervo

    Perlas Negras VIII

    Amado Nervo

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  • Al oír tu dulce acento
    me subyuga la emoción,
    y en un mudo arrobamiento
    se arrodilla el pensamiento
    y palpita el corazón...
    Al oír tu dulce acento.

    Canta, virgen, yo lo imploro;
    que tu voz angelical
    semeja el rumor sonoro
    de leve lluvia de oro
    sobre campo de cristal.
    Canta, virgen, yo lo imploro:
    es de alondra tu garganta,
                ¡canta!

    ¡Qué vagas melancolías
    hay en tu voz! Bien se ve
    que son amargos tus días.
    Huyeron las alegrías,
    tu corazón presa fue
    de vagas melancolías.

    ¡Por piedad! ¡No cantes ya,
    que tu voz al alma hiere!
    Nuestro amor, ¿en dónde está?
    Ya se fue... todo se va...
    Ya murió... todo se muere...
    Por piedad, no cantes ya,
    que la pena me avasalla...
                ¡Calla!


  • Amado Nervo

    Nihil novum...

    Amado Nervo

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  • ¡Cuántos, pues, habrán amado
    como mi alma triste amó...
    y cuántos habrán llorado
    como yo!

    ¡Cuántos habrán padecido
    lo que padecí,
    y cuántos habrán perdido
    lo que perdí!

    Canté con el mismo canto,
    lloro con el mismo llanto
    de los demás,
    y esta angustia y este tedio
    ya los tendrán sin remedio
    los que caminan detrás.

    Mi libro sólo es, en suma,
    gotícula entre la bruma,
    molécula en el crisol
    del común sufrir, renuevo
    del Gran Dolor: ¡Nada nuevo
    bajo el sol!

    Mas tiene cada berilo
    su manera de brillar,
    y cada llanto su estilo
    peculiar.


  • Amado Nervo

    Bendita...

    Amado Nervo

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  • Bendita seas, por que me hiciste
    amar la muerte, que antes temía.
    Desde que de mi lado te fuiste,
    amo la muerte cuando estoy triste;
    si estoy alegre, más todavía.

    En otro tiempo, su hoz glacial
    me dio terrores; hoy, es amiga.
    ¡Y la presiento tan maternal!...
    Tú realizaste prodigio tal.
    ¡Dios te bendiga! ¡Dios te bendiga!