Poemas de Duque de Rivas

Duque-de-Rivas
Nombre: Duque de Rivas
Nacimiento: Córdoba, 10 de marzo de 1791
Muerte: Madrid, 22 de junio de 1865
Nacionalidad: España
Biografía de Duque de Rivas

Poemas de Duque de Rivas



Poesías de Duque de Rivas preferidas de nuestros lectores


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  • UNA ANTIGUALLA DE SEVILLA
     ROMANCE PRIMERO
     EL CANDIL

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  • EL SOMBRERO
     ROMANCE SEGUNDO
     LA NOCHE

    Entró la noche; con ella
    Despertándose fué el viento,
    Y el mar empezó a moverse
    Con un mugidor estruendo,

    Las nubes, entapizando
    El obscuro y alto cielo,
    La débil luz ocultaban
    De estrellas y de luceros.

    No había luna; densas sombras
    En corto rato envolvieron
    Tierra y mar. De Rosalía
    Ya desfallece el esfuerzo.

    Arrepentida, asombrada,
    Intenta... No, no hay remedio
    Cierra los ojos e inclina
    La cabeza sobre el pecho.

    La humedad la hiela toda,
    Corto abrigo es el pañuelo;
    Tiembla de terror su alma,
    Tiembla de frío su cuerpo,

    Si cualquier rumor la asusta,
    Más sus mismos pensamientos;
    Pues ni uno solo le ocurre
    De esperanza o de consuelo.

    Las velas que ha divisado
    Cuando el sol ya estaba puesto,
    La atormentan, la confunden.
    Las ha conocido: ¡cielos!

    Son, sí, las del guardacosta,
    Jabeque armado y velero,
    Terror de los emigrados,
    De contrabandistas miedo.
            * * *

    ¡Infelice Rosalía!
    A las ánimas de lejos
    Tocar las campanas oye
    De la torre de su pueblo.

    ¡ Oh, cuánto la sobresaltan
    Aquellos amigos ecos!
    Parécele que son voces
    Que la nombran. Gran silencio

    Reinó después largo espacio.
    Las olas, que van creciendo,
    Llegan a besar la peña;
    De Rosalía los tiernos

    Pies mojan...y no lo advierte:
    Clavada está. Los destellos
    De la espuma que se rompe,
    Secas algas revolviendo,

    La deslumbran. De continuo
    La reventazón inciertos,
    Fugitivos grupos blancos
    Le ofrecen del mar en medio,

    Cual pálidas llamaradas.
    Ella piensa que los remos
    Y la proa de un esquife
    Las causan... ¡Vanos deseos!
            * * *

    Así pasó largas horas,
    Cuando un lampo ve de f llega
    En alta mar, y en seguida
    Oye al cabo de un momento

    ¡Poumb!... y retumbar en torno
    Como un pavoroso trueno,
    Que se repite y se pierde
    De aquella costa en los huecos.

    Ve pronto hacia el lado mismo
    Otros dos o tres pequeños
    Fogonazos; mas no llega
    El sordo estampido de ellos.

    Otra roja llamarada
    ¡Poumb! otra vez... ¡Dios!, ¿qué es esto?
    Repitiéndose perdióse
    Este son como el primero.

    No hubo más: creció furioso
    El temporal, y más recio
    Sopló el Sudoeste; las olas
    De Rosalía el asiento

    Embisten, de agua salobre
    La bañan; estar más tiempo
    No puede allí: busca abrigo
    De la torre entre los restos.

    La lluvia cae a torrentes,
    Parece que tiembla el suelo;
    Dijérase ser llegada
    Ya la fin del universo.