Poemas de Gonzalo de Berceo

Gonzalo-de-Berceo
Nombre: Gonzalo de Berceo
Nacimiento: Berceo, Logroño 1197
Muerte: España, 1264
Nacionalidad: España
Biografía de Gonzalo de Berceo

Poemas de Gonzalo de Berceo

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Milagro VIII El romero de Santiago  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagros de Nuestra Señora Prólogo  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro XV La boda y la Virgen  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro XI El labrador avaro  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro IV El premio de la Virgen  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro VII El monje y San Pedro  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro X Los dos Hermanos  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro XIII El nuevo obispo  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro XVII La Iglesia profana  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro XXI La abadesa en cinta  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro II El sacristán impúdico  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro XVI El niño judío  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro XXII El náufrago salvado  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro XX El clérigo embriagado  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro IX El clérigo ignorante  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro V El pobre caritativo  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro XVIII Los judíos de Toledo  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro I La casulla de San Ildefonso  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro III El clérigo y la flor  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro XIX Un parto maravilloso  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro XII El prior y el sacristán  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro XXV La Iglesia robada  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro XIV La imagen respetada  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro VI El ladrón devoto  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro XXIII La deuda pagada  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora
Milagro XXIV El milagro de Teófilo  >> Poesías  >> Milagros de Nuestra Señora


Poesías de Gonzalo de Berceo preferidas de nuestros lectores


  • Milagro XVI El niño judío



  • Enna villa de Borges una çibdat estranna
    Cuntió en essi tiempo una buena hazanna:
    Sonada es en Françia, si faz en Alemanna,
    Bien es de los miraclos semeiant e calanna.

    Un monge la escrípso omne bien verdadero,
    De Sant Miguel era de la Clusa claustero:
    Era en essi tiempo en Borges ostalero,
    Peidro era su nomne, so ende bien çertero.

    Tenie en essa villa, ca era menester,
    Un clerigo escuela de cantar e leer:
    Tenie muchos criados a letras aprender,
    Fijos de bonos omnes que querien mas valer.

    Venie un iudezno natural del logar
    Por sabor de los ninnos por con ellos iogar:
    Acogienlo los otros, non li façien pesar,
    Avien con él todos sabor de deportar.

    En el dia de Pascua domingo grant mannana,
    Quando van corpus Domini prender la yent christiana,
    Prísol al iudezno de comulgar grant gana,
    Comulgó con los otros el cordero sin lana.

    Mientre que comulgaban a muy grant presura,
    El ninno iudezno alzó la catadura,
    Vío sobrel altar una bella figura,
    Una fermosa duenna con genta creatura.

    Vío que esta duenna que posada estaba,
    A grandes e a chicos ella los comulgaba:
    Pagóse della mucho quanto mas la cataba,
    De la su fermosura mas se enamoraba.

    Yssio de la eglesia alegre e pagado,
    Fué luego a su casa commo era vezado,
    Menazólo el padre porque avie tardado,
    Que mereçiente era de seer fostigado.

    Padre, dixo el ninno, non vos negaré nada,
    Ca con los christianiellos fui grant madurgada,
    Con ellos odi missa rica-mientre cantada,
    E comulgué con ellos de la ostia sagrada.

    Pesoli esto mucho al mal aventurado,
    Commo si lo toviesse muerto o degollado:
    Non sabia Con grant ira que fer el diablado,
    Façie figuras malas commo demoniado.

    Avie dentro en cassa esti can traydor
    Un forno grant e fiero que façie grant pavor:
    Fizolo ençender el locco peccador ,
    De guisa que echaba sobeio grant calor.

    Príso esti ninnuelo el falso descreido
    Asin commo estaba calzado e vestido:
    Dió con él en el fuego brava-ment ençendido:
    Mal venga a tal padre que tal façe a fijo.

    Methió la madre voçes a grandes carpellidas,
    Tenie con sus onçeias las massiellas rompidas,
    Ovo muchas de yentes en un rato venidas,
    De tan fiera queja estaban estordidas.

    El fuego porque bravo, fue de grant cosiment,
    Non li nuçió nin punto, mostrolis buen talent,
    El ninnuelo del fuego estorçió bien gent,
    Fizo un grant miraclo el Rey omnipotent.

    Iaçie en paz el ninno en media la fornaz,
    En brazos de su madre non iazrie mas en paz,
    Non preçiaba el fuego mas que a un rapaz,
    Cal façie la GlorioSa companna e solaz.

    Issio de la foguera sin toda lission,
    Non sintió calentura mas que otra sazón,
    Non priso nulla tacha, nulla tribulaçion.
    Ca pusiera en elli DioS la su bendiçion.

    Preguntaronli todos iudios e christianos:
    Commo podio vençer fuegos tan sobrazanos,
    Quando él non mandaba los piedes nin las mannos?
    Qui lo cabtenie entro ficiesselos certanos.

    Recudiolis el ninno palabra sennalada:
    Laduenna que estaba enna siella orada,
    Con su fijo en brazos sobrel altar posada,
    Essa me defendie, que non sintie nada.

    Entendieron que era Sancta Maria esta
    Que lo defendió ella de tan fiera tempesta:
    Cantaron grandes laudes, fiçieron rica festa,
    Methieron esti miraclo entre la otra gesta.

    Prisieron al iudio, al falsso desleal,
    Al que a su fijuelo fiçiera tan grant mal,
    Legaronli las manos con un fuerte dogal,
    Dieron con elli entro en el fuego cabdal.

    Quanto contarie omne poccos de pipiones,
    En tanto fo tornado çeniza e carbones:
    Non diçien por su alma salmos nin oraçiones,
    Mas diçien denosteos e grandes maldiçiones.

    Diçienli mal ofiçio, façienli mala ofrenda,
    Diçien por pater noster, qual fizo. atal prenda:
    De la comunicanda domni Dios nos defenda,
    Por al diablo sea tan maleita renda.

    Tal es Sancta Maria que es de graçia plena:
    Por serviçio da gloria, por deserviçio pena,
    A los bonos da trigo, a los malos avena,
    Los unos van en gloria, los otros en cadena.

    Qui serviçio li façe, es de buena ventura,
    Quil fizo deserviçio, naçió en ora dura:
    Los unos ganan graçia, e los otros rencura,
    A bonos e a malos so fecho los mestura.

    Los que tuerto ti tienen o que la desirvieron,
    Della merçed ganaron, si bien gela pidieron:
    Nunqua repoió ella a los que la quisieron,
    Nin lis dió en refierta el mal que li fiçieron.

    Por probar esta cosa que dicha vos avemos,
    Digamos un exiemplo fermoso que leemos:
    Quando fuere contado, meior lo creeremos,
    De buscarli pesar mas nos aguardaremos.

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    Milagro XVI
    Milagro XVII


  • Milagros de Nuestra Señora Prólogo


  • Amigos e vasallos de Dios omnipotent,
    Si vos me escuchasedes por vuestro consiment,
    Querriavos contar un buen aveniment:
    Terrésdelo en cabo por bueno verament.

    Yo maestro Gonzalvo de Berçeo nonnado
    Iendo en romeria caeçi en un prado
    Verde e bien sençido,de flores bien poblado,
    Logar cobdiçiaduero pora omne cansado.

    Daban olor sobeio las flores bien olientes,
    Refrescaban en omne las caras e las mientes,
    Manaban cada canto fuentes claras corrientes
    En verano bien frias, en yvierno calientes.

    Avie hy grant abondo de buenas arboledas,
    Milgranos e figueras, peros e manzanedas,
    E muchas otras fructas de diversas monedas;
    Mas non avie ningunas podridas nin açedas.

    La verdura del prado, laolor de las flores,
    Las sombras de los arboles de temprados sabores
    Refrescaronme todo, e perdi los sudores:
    Podrie vevir el omne con aquellos olores.

    Nunca trobé en sieglo logar tan deleitoso,
    Nin sombra tan temprada, nin olor tan sabroso,
    Descargué mi ropiella por iaçer mas viçioso,
    Poseme a la sombra de un arbor fermoso.

    Yaçiendo a la sombra perdi todos cuidados,
    Odi sonos de aves dulçes e modulados:
    Nunca udieron omnes organos mas temprados,
    Nin que formar pudiessen sones mas acordados.

    Unas tenien la quinta, e las otras doblaban,
    Otras tenien el punto, errar non las dexaban,
    Al posar, al mover todas se esperaban,
    Aves torpes nin roncas hi non se acostaban.

    Non serie organista nin serie violero,
    Nin giga nin salterio, nin manodertero,
    Nin estrument nin lengua, nin tan claro voçero,
    Cuyo canto valiesse con esto un dinero.

    Peroque vos dissiemos todas estas bondades,
    Non contamos las diezmas, esto bien lo creades:
    Que avie de noblezas tantas diversidades,
    Que non las contarien priores nin abbades.

    El prado que vos digo avie otra bondat:
    Por calor nin por frio non perdie su beltat,
    Siempre estaba verde en su entegredat,
    Non perdie la verdura por nulla tempestat.

    Manamano que fuy en tierra acostado,
    De todo el laçerio fui luego folgado:
    Oblidé toda cuita, el laçerio passado:
    Qui alli se morasse serie bien venturado!

    Los omnes e las aves quantas acaeçien,
    Levaban de las flores quantas levar querien;
    Mas mengua en el prado ninguna non façien:
    Por una que levaban, tres o quatro naçien.

    Semeia esti prado egual de paraiso,
    En qui Dios tan grant graçia, tan grant bendiçion míso:
    el que crió tal cosa, maestro fue anviso:
    Omne que hi morasse, nunqua perdrie el viso.

    El fructo de los arboles era dulz e sabrido,
    Si don Adan oviesse de tal fructo comido,
    De tal mala manera non serie deçibido,
    Nin tomarien tal danno Eva nin so marido.

    Sennores e amigos, lo que dicho avemos,
    Palabra es oscura, esponerla queremos:
    Tolgamos la corteza, al meollo entremos,
    Prendamos lo de dentro, lo de fuera dessemos.

    Todos quantos vevimos que en piedes andamos,
    Siquiere en preson, o en lecho iagamos,
    Todos somos romeos que camino andamos:
    San Peidro lo diz esto, por él vos lo probamos.

    Quanto aqui vivimos, en ageno moramos;
    La ficanza durable suso la esperamos.
    La nuestra romeria estonz la acabamos
    Quando a paraiso las almas enviamos.

    En esta romeria avemos un buen prado,
    En qui trova repaire tot romeo cansado,
    La Virgen Gloriosa madre del buen criado,
    Del qual otro ninguno egual non fué trovado.

    Esti prado fué siempre verde en onestat,
    Ca nunca ovo macula la su virginidat,
    Post partum et in partu fue Virgen de verdat,
    Ilesa, incorrupta en su entegredat.

    Las quatro fuentesclaras que del prado manaban,
    Los quatro evangelios esso significaban,
    Ca los evangelistas quatro que los dictaban,
    Quando los escriben, con ella se fablaban.

    Quanto escribien ellos, ella lo enmendaba,
    Eso era bien firme, lo que ella laudaba:
    Pareçe que el riego todo ella mandaba,
    Quando a menos della nada non se guiaba.

    La sombra de los arboles buena dulz e sania,
    En qui ave repaire toda la romeria,
    Si son las oraçiones que faz Sancta Maria.
    Que por peccadores ruega noche e dia.

    Quantos que son en mundo iustos e peccadores,
    Coronados e legos, reys e emperadores
    Alli corremos todos vasallos y sennores,
    Todos a la su sombra imos coger las flores.

    Los arboles que façen sombra dulz e donosa,
    Son los Sanctos miraclos que faz la Gloriosa,
    Ca son mucho mas dulçes que azucar sabrosa,
    La que dan al enfermo en la cuita rabiosa.

    Las aves que organan entre essos fructales,
    Que an las dulçes voçes, diçen cantos leales,
    Estos son Agustint, Gregorio, otros tales,
    Quantos que escribieron los sos fechos reales.

    Estos avien con ella amor e atenençia,
    En laudar los sos fechos metien toda femençia,
    Todos fablaban della, cascuno su sentençia;
    Pero tenien por todo todos una creençia.

    El rosennor que canta por fina maestria,
    Si quiere la calandria que faz grant melodia,
    Mucho cantó meior el varon Ysaya,
    E los otros prophetas onrada compannia.

    Cantaron los apostolos muedo muy natural,
    Confessores e martires façien bien otro tal,
    Las virgines siguieron la grant madre caudal,
    Cantan delante della canto bien festival.

    Por todas las eglesias esto es cada dia,
    Cantan laudes antella toda la clereçia:
    Todos la façen cort a la Vigo Maria:
    Estos son rossennoles de grant plaçenteria.

    Tornemos ennas flores que componen el prado,
    Que lo façen fermoso,apuesto e temprado,
    Las flores son los nomnes que li da el dictado
    A la Virgo Maria Madre del buen criado.

    La bendicta Virgen es estrella clamada,
    Estrella de los mares, guiona deseada,
    Es de los marineros en las cuitas guardada,
    Ca quando essa veden, es la nave guiada.

    Es clamada, y eslo de los çielos Reyna,
    Tiempo de Ihu Xpo, estrella matutina,
    Sennora natural, piadosa veçina,
    De cuerpos y de almas salut e mediçina.

    Ella es velloçino que fue de Gedeon,
    En qui vino la pluvia, una grant vission:
    Ella es dicha fonda de David el varon,
    Con la qual confondió al gigante tan fellon.

    Ella es dicha fuent de qui todos bebemos,
    Ella nos dió el çevo de qui todos comemos,
    Ella es dicho puerto a qui todos corremos,
    E puerta por la qual entrada atendemos.

    Ella es dicha puerta en si bien ençerrada,
    Pora nos es abierta pora darnos la entrada:
    Ella es la palomba de fiel bien esmerada,
    En qui non cae ira, siempre está pagada.

    Ella con grant derecho es clamada Sion,
    Ca es nuestra talaya, nuestra defenssion:
    Ella es dicho trono del rey Salomon,
    Rey de grant iustiçia, sabio por mirazon.

    Non es nomne ninguno que bien derecho venga,
    Que en alguna guisa a ella non avenga:
    Non a tal que raiz en ella non la tenga,
    Nin Sancho nin Domingo,nin Sancha nin Domenga.

    Es dicha vid, es uva, almendra, malgranada
    Que de granos de graçia está toda calçada;
    Oliva, çedro, balssamo, palma bien avimada,
    Piértega en que sovo la serpiente alzada.

    El fust de Moyses enna mano portaba
    Que confundió los sabios que Faraon preçiaba,
    El que abrió los mares e depues los çerraba
    Si non a la Gloriosa, al non significaba.

    Si metieremos mientes en ellotro baston
    Que partió la contienda que fue por Aaron,
    Al non significaba, como diz la lection,
    Si non a la Gloriosa, esto bien con razon.

    Sennores e amigos, en vano contendemos,
    Entramos en grant pozo,fondo nol trovaremos,
    Mas serien los sus nomnes que nos della leemos
    Que las flores del campo del mas grant que sabemos.

    Desuso lo dissiemos que eran los fructales
    En qui façien las aves los cantos generales,
    Los sus sanctos miraclos grendes e principales,
    Los quales organamos ennas fiestas cabdales.

    Qiero dexar contando las aves cantadores,
    Las sombras e las aguas, las devant dichas flores:
    Quiero destos fructales tan plenos de dulzores
    Fer unos poccos viessos, amigos e sennores.

    Quiero en estos arbores un ratiello sobir,
    E de los miraclos algunos escribir,
    La Gloriosa me guie que lo pueda complir,
    Ca yo non me treviaen ello a venir.

    Terrelo por miraculo que lo faz la Gloriosa
    Si guiarme quisiere a mi en esta cosa:
    Madre plena de graçia, reyna poderosa,
    Tu me guia en ello, ca eres piadosa.

    En Espanna cobdiçio de luengo empezar:
    En Toledo la magna un famado logar,
    Ca non se de qual cabo empieçe a contar,
    Ca mas son que arenas en riba de la mar.

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