Poemas de José Agustín Goytisolo

Jos-Agustn-Goytisolo
Nombre: José Agustín Goytisolo
Nacimiento: Barcelona, España 13 de abril de 1928
Muerte: Barcelona, España 19 de marzo de 1999
Nacionalidad: España
Biografía de José Agustín Goytisolo

Poemas de José Agustín Goytisolo



Poesías de José Agustín Goytisolo preferidas de nuestros lectores


  • Palabras para Julia


  • Tú no puedes volver atrás
    porque la vida ya te empuja
    como un aullido interminable.

    Hija mía es mejor vivir
    con la alegría de los hombres
    que llorar ante el muro ciego.

    Te sentirás acorralada
    te sentirás perdida o sola
    tal vez querrás no haber nacido.

    Yo sé muy bien que te dirán
    que la vida no tiene objeto
    que es un asunto desgraciado.

    Entonces siempre acuérdate
    de lo que un día yo escribí
    pensando en ti como ahora pienso.

    La vida es bella, ya verás
    como a pesar de los pesares
    tendrás amigos, tendrás amor.

    Un hombre solo, una mujer
    así tomados, de uno en uno
    son como polvo, no son nada.

    Pero yo cuando te hablo a ti
    cuando te escribo estas palabras
    pienso también en otra gente.

    Tu destino está en los demás
    tu futuro es tu propia vida
    tu dignidad es la de todos.

    Otros esperan que resistas
    que les ayude tu alegría
    tu canción entre sus canciones.

    Entonces siempre acuérdate
    de lo que un día yo escribí
    pensando en ti
    como ahora pienso.

    Nunca te entregues ni te apartes
    junto al camino, nunca digas
    no puedo más y aquí me quedo.

    La vida es bella, tú verás
    como a pesar de los pesares
    tendrás amor, tendrás amigos.

    Por lo demás no hay elección
    y este mundo tal como es
    será todo tu patrimonio.

    Perdóname no sé decirte
    nada más pero tú comprende
    que yo aún estoy en el camino.

    Y siempre siempre acuérdate
    de lo que un día yo escribí
    pensando en ti como ahora pienso.

  • El oficio del poeta


  • Contemplar las palabras
    sobre el papel escritas,
    medirlas, sopesar
    su cuerpo en el conjunto
    del poema, y después,
    igual que un artesano,
    separarse a mirar
    cómo la luz emerge
    de la sutil textura.

    Así es el viejo oficio
    del poeta, que comienza
    en la idea, en el soplo
    sobre el polvo infinito
    de la memoria, sobre
    la experiencia vivida,
    la historia, los deseos,
    las pasiones del hombre.

    La materia del canto
    nos lo ha ofrecido el pueblo
    con su voz. Devolvamos
    las palabras reunidas
    a su auténtico dueño.