Poemas de José Antonio Ramos Sucre

Jos-Antonio-Ramos-Sucre
Nombre: José Antonio Ramos Sucre
Nacimiento: Cumaná, Venezuela 9 de junio de 1890
Muerte: Ginebra, Suiza, 13 de junio de 1930
Nacionalidad: Venezuela
Biografía de José Antonio Ramos Sucre

Poemas de José Antonio Ramos Sucre



Poesías de José Antonio Ramos Sucre preferidas de nuestros lectores


  • El extranjero

  • EL EXTRANJERO
        Había resuelto esconderse para elsufrimiento. Se holgaba en una vivienda sepulcral, asilo del musgodecadente y del hongo senil. Una lámpara inútilsignificaba la desidia.
        Había renunciado los escrúpulos de lacivilización y la consideraba un trasunto de la molicie.Descansaba audazmente al raso, en medio de una hierbal prehensil.
        Insinuaba la imagen de un ser primario, intento odesvarío de la vida en una época diluvial. El cabello yla barba de limo parecían alterados con el sedimento de unrefugio lacustre.
        Se vestía de flores y de hojas para festejarlas vicisitudes del cielo, efemérides culminantes en elcalendario del rústico.
        Se recreaba con el pensamiento de volver al seno dela tierra y perderse en su oscuridad. Se prevenía para ladesnudez en la fosa indistinta arrojándose a los azares de lanaturaleza, recibiendo en su persona la lluvia fugaz el verano.Dejó de ser en un día de noviembre, el mes de lassiluetas.

  • Elogio de la soledad

  •     Prebenda del cobarde y del indiferente reputanalgunos la soledad, oponiéndose al criterio de los santos querenegaron del mundo y que en ella tuvieron escala de perfeccióny puerto de ventura. En la disputa acreditan superior sabiduríalos autores de la opinión ascética. Siempre seránecesario que los cultores de la belleza y del bien, los consagradospor la desdicha se acojan al mudo asilo de la soledad, únicorefugio acaso de los que parecen de otra época, desconcertadoscon el progreso. Demasiado altos para el egoísmo, no le obedecenmuchos que se apartan de sus semejantes. Opuesta causa favorece amenudo tal resolución, porque así la invocaba un hombreen su descargo:
        La indiferencia no mancilla mi vida solitaria; losdolores pasados y presentes me conmueven; me he sentido prisionero enlas ergástulas; he vacilado con los ilotas ebrios para inspiraramor a la templanza; me sonrojo de afrentosas esclavitudes; me lastimala melancolía invencible de las razas vencidas. Los hombrescautivos de la barbarie musulmana, los judíos perseguidos enRusia, los miserables hacinados en la noche como muertos en la ciudaddel Támesis, son mis hermanos y los amo. Tomo elperiódico, no como el rentista para tener noticias de sufortuna, sino para tener noticias de mi familia, que es toda lahumanidad. No rehúyo mi deber de centinela de cuanto esdébil y es bello, retirándome a la celda del estudio; yosoy el amigo de los paladines que buscaron vanamente la muerte en elriesgo de la última batalla larga y desgraciada, y es mirecuerdo desamparado ciprés sobre la fosa de los héroesanónimos. No me avergüenzo de homenajes caballerescos ni degalanterías anticuadas, ni me abstengo de recoger en el lodo delvicio la desprendida perla de rocío. Evito los abismos paralelosde la carne y de la muerte, recreándome con el afecto puro de lagloria; de noche en sueños oigo sus promesas y estoy, pormilagro de ese amor, tan libre de lazos terrenales como aquelmístico al saberse amado por la madre de Jesús. Lahistoria me ha dicho que en la Edad Media las almas nobles seextinguieron todas en los claustros, y que a los malvados quedóel dominio y población del mundo; y la experiencia, que confirmaesta enseñanza, al darme prueba de la veracidad de Cervantes quehizo estéril a su héroe, me fuerza a la imitacióndel Sol, único, generoso y soberbio.
        Así defendía la soledad uno, cuyoafligido espíritu era tan sensible, que podía servirle deimagen un lago acorde hasta con la más tenue aura, y en cuyoseno se prolongaran todos los ruidos, hasta sonar recónditos.