Poemas de Julia de Burgos

Julia-de-Burgos
Nombre: Julia de Burgos
Nacimiento: México 17 de febrero de 1914
Muerte: México 6 de julio de 1953
Nacionalidad: Puerto Rico
Biografía de Julia de Burgos

Poemas de Julia de Burgos



Poesías de Julia de Burgos preferidas de nuestros lectores


  • Ya no es mío mi amor


  • Si mi amor es así, como un torrente,
    como un río crecido en plena tempestad,
    como un lirio prendiendo raíces en el viento,
    como una lluvia íntima,
    sin nubes y sin mar...

    Si mi amor es de agua,
    ¿por qué a rumbos inmóviles lo pretenden atar?

    Si mi amor rompe suelos,
    disuelve la distancia como la claridad,
    ataja mariposas al igual que luceros,
    y cabalga horizontes como cruza un rosal...

    Si el universo es átomo siguiéndome las alas,
    ¿por qué medirme el trino cuando rompe a cantar?

    Si mi amor ya no es mío,
    es yo misma borrando las riberas del mar,
    yo inevitablemente y fatalmente mía,
    germinándome el alma en mis albas de paz...

    Si mi amor ya no roza fronteras con mi espíritu,
    ¡qué canción sin su vida puede ser en mi faz?

    ¡Si mi amor ya no es mío!
    Es tonada de espumas en los labios del mar...


  • Canción de mi sombra minúscula


  • A veces la vida me quiere estallar en canciones
    de angustia inesperada!

    Yo quisiera quedarme en el secreto de mis penas
    punzantes como estrellas,
    pero mi alma no puede alcanzar el silencio
    del poema sin palabras,
    y salta por mis labios hecha polvo de vibraciones íntimas.

    Hay una sola puerta abierta en el camino a donde va mi vida
    desconocida de sonrisas.
    Me echo a buscar su rastro,
    como si el cosmos se hubiese concentrado en su energía
    y hasta ella fuese mi emoción hecha pedazos
    de mariposas destrozadas.

    Mi emoción rueda ahora por una de esas islas salvajes
    de dolor.
    Me he sentido llegar allí donde se mueren
    las canciones felices,
    y el dolor se da cita con la pintura transparente del cielo.

    Me duele aquella rosa prematura que se cayó en mis ojos
    herida por los pétalos rosados;
    y la última mirada de una novia del aire
    que se murió de castidad al sentirse de carne
    para el beso del hombre.

    Sangra en el dolor del atardecer caído en mis espaldas
    la pena del crepúsculo que no volverá a enamorar
    la margarita pálida del bosque.

    Solloza de misterio en mi vuelo de nube
    una gota de lagrima que se subió al espacio
    llevada por una espiga de rocío.

    Todo el dolor que rueda en el instante abandonado
    viene a danzar su ritmo en mi carne atormentada
    de ansiedad cósmica.

    Y la emoción me estalla en canciones inútiles,
    dentro de este espejismo de grandeza
    de donde parte,
    minúscula,
    mi sombra...