Poemas de Manuel Gutiérrez Nájera

Manuel-Gutirrez-Njera
Nombre: Manuel Gutiérrez Nájera
Nacimiento: México 22 de diciembre de 1859
Muerte: México 3 de febrero de 1895
Nacionalidad: México
Biografía de Manuel Gutiérrez Nájera

Poemas de Manuel Gutiérrez Nájera



Poesías de Manuel Gutiérrez Nájera preferidas de nuestros lectores


  • Mariposas

  • A J. M. Bustillos

    Ora blancas cual copos de nieve,
    ora negras, azules o rojas,
    en miríadas esmaltan el aire
    y en los pétalos frescos retozan.
    Leves saltan del cáliz abierto
    como prófugas almas de rosas,
    y con gracia gentil se columpian
    en sus verdes hamacas de hojas.
    Una chispa de luz les da vida
    y una gota al caer las ahoga,
    aparecen al claro del día
    y ya muertas las halla la sombra.

    ¿Quién conoce sus nidos ocultos?
    ¿En qué sitio de noche reposan?
    Las coquetas no tienen morada...
    Las volubles no tienen alcoba...
    Nacen, aman, y brillan y mueren
    en el aire, al morir se transforman,
    y se van, sin dejarnos su huella,
    cual de tenue llovizna las gotas.
    Tal vez unas en flores se truecan
    y llamadas al cielo las otras,
    con millones de alitas compactas
    el arcoiris espléndido forman.
    Vagabundas ¿en dónde está el nido?
    Sultanita ¿qué harén te aprisiona?
    ¿A qué amante prefieres, coqueta?
    ¿En qué tumba dormís, mariposas?

    ¡Así vuelan y pasan y expiran
    las quimeras de amor y de gloria,
    esas alas brillantes del alma,
    ora blancas, azules o rojas!
    ¿Quién conoce en qué sitio os perdisteis,
    ilusiones que sois mariposas?
    ¡Cuán ligero voló vuestro enjambre
    al caer en el alma la sombra!

    Tú, la blanca, ¿por qué ya no vienes?
    ¿No eras fresco azahar de mi novia?
    Te formé con un grumo del cirio
    que de niño llevé a la parroquia;
    eres casta, creyente, sencilla
    y al posarte temblando en mi boca
    murmurabas, heraldo de goces,
    ¡ya está cerca tu noche de bodas!

    Ya no viene la blanca la buena.
    Ya no viene tampoco la roja,
    la que en sangre teñí, beso vivo,
    al morder unos labios de rosa.
    Ni la azul que me dijo: ¡Poeta!
    Ni la de oro, promesa de gloria.
    ¡Ha caído la tarde en el alma!
    ¡Es de noche... ya no hay mariposas!

    Encended ese cirio amarillo...
    Ya vendrán en tumulto las otras,
    las que tienen las alas muy negras
    y se acercan en fúnebre ronda.
    Compañeras, la pieza está sola;
    si por mi alma os habéis enlutado
    ¡venid pronto, venid, mariposas!
    Manuel Gutiérrez Nájera, 1887

  • Para el corpiño


  • Las campánulas hermosas
    ¿sabes tú qué significan?
    Son campanas que repican
    en las nupcias de las rosas.
    Las campánulas hermosas
    son campanas que repican.

    ¿Ves qué rojas son las fresas?
    Y más rojas si las besas.
    ¿Por qué es rojo su color?
    Esas fresas tan süaves,
    son la sangre de las aves
    que asesina el cazador.

    Las violetas pudorosas,
    en sus hojas escondidas,
    las violetas misteriosas
    son luciérnagas dormidas.
    ¿Ves mil luces cintilantes
    tan brillantes cual coquetas,
    nunca fijas, siempre errantes?
    ¡Es que vuelan las violetas!

    La amapola ya es casada;
    cada mirto es un herido;
    la gardenia inmaculada
    en la blanca desposada
    esperando al prometido.

    Cuando flores tú me pides
    y te mando nomeolvides,
    y esas flores pequeñitas
    que mi casto amor prefiere,
    a las blancas margaritas
    les preguntan; ¿No lo quiere?

    ¡Nomeolvides! Frescas flores
    le prodigan sus aromas
    y en tus hombros seductores
    se detienen las palomas.

    ¡No hay invierno! ¡No hay tristeza!
    Con amor, Naturaleza
    todo agita, todo mueve...,
    luz difunde, siembra vidas...
    ¿Ves los copos de la nieve?
    ¡Son palomas entumidas!

    Tiene un alma cuanto es bello;
    los diamentes,
    son los trémulos amantes
    de tu cuello.

    La azucena que te envío
    es novicia que profesa,
    y en tu boca es una fresa
    empapada de rocío.

    Buenos dioses tutelares
    ¡dadme ramos de azahares!
    Si me muero, dormir quiero
    bajo flores compasivas...
    ¡Si me muero, si me muero,
    dadme muchas siemprevivas!
    Manuel Gutiérrez Nájera, 1887