Poemas de Manuel de Zequeira

Manuel-de-Zequeira
Nombre: Manuel de Zequeira
Nacimiento: 28 de agosto de 1764 La Habana Cuba
Muerte: 19 de abril de 1846 La Habana Cuba
Nacionalidad: Cuba
Biografía de Manuel de Zequeira

Poemas de Manuel de Zequeira



Poesías de Manuel de Zequeira preferidas de nuestros lectores


  • A la piña


  • Del seno fértil de la Madre Vesta,
    En actitud erguida se levanta
    La airosa piña de esplendor vestida,
    Llena de ricas galas.

    Desde que nace, liberal Pomona
    Con la muy verde túnica la ampara,
    Hasta que Ceres borda su vestido
    Con estrellas doradas.

    Aun antes de existir, su augusta madre
    El vegetal imperio la prepara,
    Y por regio blasón la gran diadema
    La ciñe de esmeraldas.

    Como suele gentil alguna ninfa,
    Que allá entre sus domésticas resalta
    El pomposo penacho que la cubre
    Brilla entre frutas varias.

    Es su presencia honor de los jardines,
    Y obelisco rural que se levanta
    En el florido templo de Amaltea,
    Para ilustrar sus aras.

    Los olorosos jugos de las flores,
    Las esencias, los bálsamos de Arabia,
    Y todos los aromas, la Natura
    Congela en sus entrañas.

    A nuestros campos desde el sacro Olimpo,
    El copero de Júpiter se lanza;
    Y con la fruta vuelve que los dioses
    Para el festín aguardan.

    En la empírea mansión fue recibida
    Con júbilo común, y al despojarla
    De su real vestidura, el firmamento
    Perfumó con el ámbar.

    En la sagrada copa la ambrosia
    Su mérito perdió, y con la fragancia
    Del dulce zumo del sorbete indiano,
    Los Númenes se inflaman.

    Después que lo libró el divino Orfeo,
    Al compás de la lira bien templada,
    Hinchendo con su música el empíreo,
    Cantó sus alabanzas.

    La madre Venus cuando al labio rojo
    Su néctar aplicó, quedó embriagada
    De lúbrico placer, y en voz festiva
    A Ganimedes llama.

    "La piña, dijo, la fragante piña,
    En mis pensiles sea cultivada
    Por mano de mis ninfas; sí, que con
    Su bálsamo en Idalia".

    ¡Salve, suelo feliz, donde prodiga
    Madre Naturaleza en abundancia
    La odorífera planta fumigable!
    ¡Salve feliz Habana!

    La bella flor en tu región ardiente
    Recogiendo odoríferas sustancias,
    Templa de Cáncer la calor estiva
    Con las frescas Ananas.

    Coronada de flor la primavera,
    El rico otoño, y las benignas auras
    En mil trinados y festivos coros
    Su mérito proclaman.

    Todos los dones, las delicias todas,
    Que la Natura en sus talleres labra,
    En el meloso néctar de la piña
    Se ven recopiladas.

    ¡Salve divino fruto! y con el óleo
    De tu esencia mis labios embalsama:
    Haz que mi musa de tu elogio digna
    Publique tu fragancia.

    Así el clemente, el poderoso Jove,
    Jamás permita que de nube parda
    Veloz centella, que tronando vibra,
    Sobre tu copa caiga:

    Así en tu rededor jamás Belona
    Tiña los campos con la sangre humana,
    Ni algún tirano asolador derribe
    Tu trono con su espada:

    Así el céfiro blando en tu contorno
    Jamás se canse de latir sus alas,
    De ti apartando el corruptor insecto
    Y el aquilón que brama.

    Y así la aurora con divino aliento
    Brotando perlas que en su seno cuaja,
    Conserve tu esplendor, para que seas
    La pompa de mi Patria.



  • A Narcisa en sus días


  • ¡Qué estupendo banquete, qué función
    Te preparo, oh Narcisa, que festín
    Tendrás las ricas frutas de Turín,
    Las tortas te vendrán desde Tolón.

    El rey de Esparta tocará el violón,
    El de Palmira trinará un violín
    Y Alejandro vendrá con el flautín
    Que tocaba el ilustre Agamenón.

    Treinta mil reposteros te vendrán
    De Pekín, de Moscú y de Jaén
    Y un millón de princesas de Tetuán:

    De Sajonia será dorado el tren;,
    Y contigo los dioses beberán
    Del licor que bebió Matusalén.