Poemas de Octavio Paz

Octavio-Paz
Nombre: Octavio Paz
Nacimiento: Ciudad de Mxico, 31 de marzo de 1914
Muerte: Ciudad de Mxico, 19 de abril de 1998
Nacionalidad: Mxico
Biografía de Octavio Paz

Poemas de Octavio Paz



Poesías de Octavio Paz preferidas de nuestros lectores


  • La sombra


  • Ya por cambiar de piel o por tenerla
    nos acogemos a lo oscuro,
    que nos viste de sombra
    la carne desollada.

    En los ojos abiertos
    cae la sombra y luego son los ojos
    los que en la sombra caen
    y es unos ojos lquidos la sombra.

    En esos ojos anegarse,
    no ser sino esos ojos
    que no ven, que acarician
    como las olas si son alas,
    como las alas si son labios!

    Pero los ojos de la sombra
    en nuestros ojos se endurecen
    y araemos el muro o resbalemos
    por la roca, la sombra nos rechaza:
    en esa piedra no hay olvido.

    Nos vamos hacia dentro, tnel negro.
    “Muros de cal. Zumba la luz abeja
    entre el verdor caliente y ya cado
    de las yerbas. Higuera maternal:
    la cicatriz del tronco, entre las hojas,
    era una boca hambrienta, femenina,
    viva en la primavera. Al medioda
    era dulce trepar entre las ramas
    y en el verde vaco suspendido
    en un higo comer el sol, ya negro.”

    Nada fue ayer, nada maana,
    todo es presente, todo est presente,
    y cae y no sabemos en qu pozos,
    ni si detrs de ese sinfn
    aguarda Dios, o el Diablo,
    o simplemente Nadie.

    Huimos a la luz que no nos miente
    y en un papel cualquiera
    escribimos palabras sin respuesta.
    Y enrojecen a veces
    las lneas azules, y nos duelen.

  • Hablo de la ciudad

  • A Eliot Weinberger

    novedad de hoy y ruina de pasado maana,enterrda y resucitada cada da,
    convivida en calles, plazas, autobuses, taxis, cines,teatros, bares, hoteles, palomares, catacumbas,
    la ciudad enorme que cabe en un cuarto de tresmetros cuadrados inacabable como una galaxia,
    la ciudad que nos suea a todos y que todoshacemos y deshacemos y rehacemos mientras soamos,
    la ciudad que todos soamos y que cambia sincesar mientras la soamos,
    la ciudad que despierta cada cien aos y semira en el espejo de una palabra y no se reconoce y otra vez se echa adormir,
    la ciudad que brota de los prpados de lamujer que duerme a mi lado y se convierte,
    con sus monumentos y sus estatuas, sus historias ysus leyendas,
    en un manantial hecho de muchos ojos y cada ojorefleja el mismo paisaje detenido,
    antes de las escuelas y las prisiones, los alfabetosy los nmeros, el altar y la ley:
    el ro que es cuatro ros, el huerto,el rbol, la Varona y el Varn vestido de viento
    volver, volver, ser otra vez arcilla,baarse en esa luz, dormir bajo esas luminarias,
    flotar sobre las aguas del tiempo como la hojallameante del arce que arrastra la corriente,
    volver, estamos dormidos o despiertos?,estamos, nada ms estamos, amanece, es temprano,
    estamos en la ciudad, no podemos salir de ella sincaer en otra, idntica aunque sea distinta,
    hablo de la ciudad inmensa, realidad diaria hecha dedos palabras: los otros,
    y en cada uno de ellos hay un yo cercenado de unnosotros, un yo a la deriva,
    hablo de la ciudad construida por los muertos,habitada por sus tercos fantasmas, regida por su despticamemoria,
    la ciudad con la que hablo cuando no hablo con nadiey que ahora me dicta estas palabras insomnes,
    hablo de las torres, los puentes, lossubterrneos, los hangares, maravillas y desastres,
    El estado abstracto y sus policas concretos,sus pedagogos, sus carceleros, sus predicadores,
    las tiendas en donde hay de todo y gastamos todo ytodo se vuelve humo,
    los mercados y sus pirmides de frutos,rotacin de las cuatro estaciones, las reses en canal colgandode los garfios, las colinas de especias y las torres de frascos yconservas,
    todos los sabores y los colores, todos los olores ytodas las materias, la marea de las voces agua, metal, madera, barro,el trajn, el regateo y el trapicheo desde el comienzo de losdas,
    hablo de los edificios de cantera y demrmol, de cemento, vidrio, hierro, del gento en losvestbulos y portales, de los elevadores que suben y bajan comoel mercurio en los termmetros,
    de los bancos y sus consejos deadministracin, de las fbricas y sus gerentes, de losobreros y sus mquinas incestuosas,
    hablo del desfile inmemorial de laprostitucin por calles largas como el deseo y como elaburrimiento,
    del ir y venir de los autos, espejo de nuestrosafanes, quehaceres y pasiones (por qu, para qu,hacia dnde?),
    de los hospitales siempre repletos y en los quesiempre morimos solos,
    hablo de la penumbra de ciertas iglesias y de lasllamas titubeantes de los cirios en los altares,
    tmidas lenguas con las que los desamparadoshablan con los santos y con las vrgenes en un lenguaje ardientey entrecortado,
    hablo de la cena bajo la luz tuerta en la mesa cojay los platos desportillados,
    de las tribus inocentes que acampan en losbaldos con sus mujeres y sus hijos, sus animales y susespectros,
    de las ratas en el albaal y de los gorrionesvalientes que anidan en los alambres, en las cornisas y en losrboles martirizados,
    de los gatos contemplativos y de sus novelaslibertinas a la luz de la luna, diosa cruel de las azoteas,
    de los perros errabundos, que son nuestrosfranciscanos y nuestros bhikkus, los perros que desentierran los huesosdel sol,
    hablo del anacoreta y de la fraternidad de loslibertarios, de la conjura de los justicieros y de la banda de losladrones,
    de la conspiracin de los iguales y de lasociedad de amigos del Crimen, del club de los suicidas y de Jack elDestripador,
    del Amigo de los Hombres, afilador de la guillotina,y de Csar, Delicia del Gnero Humano,
    hablo del barrio paraltico, el muro llagado,la fuente seca, la estatua pintarrajeada,
    hablo de los basureros del tamao de unamontaa y del sol taciturno que se filtra en el polumo,
    de los vidrios rotos y del desierto de chatarra, delcrimen de anoche y del banquete del inmortal Trimalcin,
    de la luna entre las antenas de la televisiny de una mariposa sobre un bote de inmundicias,
    hablo de madrugadas como vuelo de garzas en lalaguna y del sol de alas transparentes que se posa en los follajes depiedra de las iglesias y del gorjeo de la luz en los tallos de vidriode los palacios,
    hablo de algunos atardeceres al comienzo delotoo, cascadas de oro incorpreo, transfiguracinde este mundo, todo pierde cuerpo, todo se queda suspenso,
    la luz piensa y cada uno de nosotros se sientepensado por esa luz reflexiva, durante un largo instante el tiempo sedisipa, somos aire otra vez,
    hablo del verano y de la noche pausada que crece enel horizonte como un monte de humo que poco a poco se desmorona y caesobre nosotros como una ola,
    reconciliacin de los elementos, la noche seha tendido y su cuerpo es un ro poderoso de pronto dormido, nosmecemos en el oleaje de su respiracin, la hora es palpable, lapodemos tocar como un fruto,
    han encendido las luces, arden las avenidas con elfulgor del deseo, en los parques la luz elctrica atraviesa losfollajes y cae sobre nosotros una llovizna verde y fosforescente quenos ilumina sin mojarnos, los rboles murmuran, nos dicen algo,
    hay calles en penumbra que son unainsinuacin sonriente, no sabemos adnde van, tal vez alembarcadero de las islas perdidas,
    hablo de las estrellas sobre las altas terrazas y delas frases indescifrables que escriben en la piedra del cielo,
    hablo del chubasco rpido que azota losvidrios y humilla las arboledad, dur veinticinco minutos yahora all arriba hay agujeros azules y chorros de luz, el vaporsube del asfalto, los coches relucen, hay charcos donde navegan barcosde reflejos,
    hablo de nubes nmadas y de una msicadelgada que ilumina una habitacin en un quinto piso y de unrumor de risas en mitad de la noche como agua remota que fluye entreraces y yerbas,
    hablo del encuentro esperado con esa formainesperada en la que encarna lo desconocido y se manifiesta a cada uno:
    ojos que son la noche que se entreabre y elda que despierta, el mar que se tiende y la llama que habla,pechos valientes: marea lunar,
    labios que dicen ssamo y el tiempo se abra yel pequeo cuarto se vuelve jardn de metamorfosis y elaire y el fuego se enlazan, la tierra y el agua se confunden,
    o es el advenimiento del instante en queall, en aquel otro lado que es aqu mismo, la llave secierra y el tiempo cesa de manar;
    instante del hasta aqu, fin del hipo, delquejido y del ansia, el alma pierde cuerpo y se desploma por un agujerodel piso, cae en s misma, el tiempo se ha desfondado, caminamospor un corredor sin fin, jadeamos en un arenal,
    esa msica se aleja o se acerca, esasluces plidas se encienden o apagan?, canta el espacio, eltiempo se disipa: es el boqueo, es la mirada que resbala por la lisapared, es la pared que se calla, la pared,
    hablo de nuestra historia pblica y denuestra historia secreta, la tuya y la ma,
    hablo de la selva de piedra, el desierto delprofeta, el hormigero de almas, la congregacin de tribus,la casa de los espejos, el laberinto de ecos,
    hablo del gran rumor que viene del fondo de lostiempos, murmullo incoherente de naciones que se juntan o dispersan,rodar de multitudes y sus armas como peascos que sedespean, sordo sonar de huesos cayendo en el hoyo de lahistoria,
    hablo de la ciudad, pastora de siglos, madre que nosengendra y nos devora, nos inventa y nos olvida.

    CARTA DE CREENCIA