Poemas de Sor Juana Inés de la Cruz

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Nombre: Sor Juana Inés de la Cruz
Nacimiento: San Miguel de Nepantla, México 12 de noviembre de 1651
Muerte: Ciudad de México 17 de abril de 1695
Nacionalidad: México
Biografía de Sor Juana Inés de la Cruz

Poemas de Sor Juana Inés de la Cruz

Primero Sueño  >> Poemas
Expresa los efectos  >> Poemas
Excusándose  >> Poemas
Redondillas  >> Poemas
Teme que su afecto  >> Poemas
Amor inoportuno  >> Poemas
Día de Comunión  >> Poemas
Oración traducida  >> Poemas
Pues estoy condenada  >> Poemas
Nacimiento de Cristo  >> Poemas
Dime vencedor rapaz  >> Poemas
Letras para cantar  >> Poemas
Este amoroso tormento  >> Poemas
Ante la ausencia  >> Poemas
Esta tarde, mi bien  >> Sonetos
A una Rosa  >> Sonetos
Verde embeleso  >> Sonetos
Detente sombra  >> Sonetos
La sentencia de Justo  >> Sonetos


Poesías de Sor Juana Inés de la Cruz preferidas de nuestros lectores


  • La sentencia de Justo


  • Firma Pilatos la que juzga ajena
    Sentencia, y es la suya. ¡Oh caso fuerte!
    ¿Quién creerá que firmando ajena muerte
    el mismo juez en ella se condena?

    La ambición de sí tanto le enajena
    Que con el vil temor ciego no advierte
    Que carga sobre sí la infausta suerte,
    Quien al Justo sentencia a injusta pena.

    Jueces del mundo, detened la mano,
    Aún no firméis, mirad si son violencias
    Las que os pueden mover de odio inhumano;

    Examinad primero las conciencias,
    Mirad no haga el Juez recto y soberano
    Que en la ajena firméis vuestras sentencias.


  • De amor y de discreción



  • En que satisface un recelo con la retórica del llanto.

    Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
    como en tu rostro y tus acciones vía
    que con palabras no te persuadía,
    que el corazón me vieses deseaba;
    y Amor, que mis intentos ayudaba,
    venció lo que imposible parecía:
    pues entre el llanto, que el dolor vertía,
    el corazón deshecho destilaba.

    Baste ya de rigores, mi bien, baste;
    no te atormenten más celos tiranos,
    ni el vil recelo tu quietud contraste
    con sombras necias, con indicios vanos,
    pues ya en líquido humor viste y tocaste
    mi corazón deshecho entre tus manos.