Poema A la corregidora de Manuel Gutirrez Njera

A la corregidora

de Manuel Gutirrez Njera


Al viejo primate, las nubes de incienso;
al hroe, los himnos; a Dios, el inmenso
de bosques y mares solemne rumor;
al pgil que vence, la copa murrina;
al mrtir, las palmas; y a ti la herona
las hojas de acanto y el trbol en flor.

Hay versos de oro y hay notas de plata;
mas busco, seora, la estrofa escarlata
que sea toda sangre, la estrofa oriental:
y hmedas, vivas, calientes y rojas,
a m se me tienden las trmulas hojas
que en grciles redes columpia el rosal.

Brotad, nuevas flores! Surgid a la vida!
Despliega tus alas, gardenia entumida!
Botones, abros! Oh mirtos, arded!
Lucid, amapolas, los ricos briales!
Exberas rosas, los prsicos chales
de sedas joyantes al aire tended!

Os un murmullo que, dbil, remeda
el frote friolento de cauda de seda
en mrmoles tersos o limpio marfil?
Os?...Es la savia fecunda que asciende,
que hincha los tallos y rompe y enciende
los rojos capullos del prncipe Abril!

Oh noble seora! La tierra te canta
el salmo de vida, y a ti se levanta
el germen despierto y el nbil botn,
el lirio gallardo de cliz erecto,
y flgido, leve, vibrando, el insecto
que rasga impaciente su blanda prisin.

La casta azucena, cual tmida monja,
inciensa tus aras; la dalia se esponja
como ave impaciente que quiere volar;
y astuta, prendiendo su encaje a la piedra,
en corvos festones circunda la yedra,
celosa y constante, seora, tu altar.

El chorro del agua con mpetu rudo,
en alto su acero, brillante y desnudo,
bruido su casco, rizado el airn,
y el iris por banda, buscndote salta
cual joven amante que brinca a la alta
velada cornisa de abierto balcn.

Venid a la fronda que os brinda hospedaje
oh pjaros raudos de rico plumaje!
Los nidos aguardan: venid y cantad!
Cantad a la alondra que dijo al guerrero
el alba anunciando: Desnuda tu acero,
despierta a los tuyos... Es hora... Marchad!
Manuel Gutirrez Njera, 1895


Analizar métrica y rima de A la corregidora