Poema Alma que vas huyendo de ti misma de Mara Rosala Rita de Castro

Alma que vas huyendo de ti misma

de Mara Rosala Rita de Castro

Alma que vas huyendo de ti misma,
Qu buscas, insensata, en las dems?
Si en ti sec la fuente del consuelo,
Secas todas las fuentes has de hallar.
Que hay en el cielo estrellas todava,
Y hay en la tierra flores perfumadas!
S!... Mas no son ya aquellas
Que t amaste y te amaron, desdichada.

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Cuando recuerdo del ancho bosque
El mar dorado
De hojas marchitas que en el otoo
Agita el viento con soplo blando,
Tan honda angustia nubla mi alma,
Turba mi pecho,
Que me pregunto:
Por qu tan terca,
Tan fiel memoria, me ha dado el cielo?

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Del antiguo camino a lo largo,
Ya un pinar, ya una fuente aparece,
Que brotando en la pea musgosa
Con estrpito al valle desciende.
Y brillando del sol a los rayos
Entre un mar de verdura se pierden,
Dividindose en limpios arroyos
Que dan vida a las flores silvestres
Y en el Sar se confunden, el ro
Que cual nio que plcido duerme,
Reflejando el azul de los cielos,
Lento corre en la fronda a esconderse.

No lejos, en soto profundo de robles,
En donde el silencio sus alas extiende,
Y da abrigo a los genios propicios,
A nuestras viviendas y asilos campestres,
Siempre all, cuando evoco mis sombras,
O las llamo, respndenme y vienen.

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Ya duermen en su tumba las pasiones
El sueo de la nada;
Es, pues, locura del doliente espritu,
O gusano que llevo en mis entraas?

Yo slo s que es un placer que duele,
Que es un dolor que atormentando halaga.
Llama que de la vida se alimenta,
Mas sin la cual la vida se apagara.

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Crey que era eterno tu reino en el alma,
Y crey tu esencia, esencia inmortal;
Mas, si slo eres nube que rueda,
Ilusiones que vienen y van,
Rumores del onda que pasa y que muere
Y nace de nuevo y vuelve rodar,
Todo es sueo y mentira en la tierra,
No existes, verdad!

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Ya siente que te extingues en su seno,
Llama vital, que dabas
Luz a su espritu, a su cuerpo fuerzas,
Juventud a su alma.

Ya tu calor no templar su sangre,
Por el invierno helada,
Ni hars latir su corazn, ya falto
De aliento y de esperanza.
Mudo, ciego, insensible,
Sin gozos ni tormentos,

Ser cual astro que apagado y solo
Perdido va por la extensin del cielo,

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No subas tan alto, pensamiento loco,
Que el que ms alto sube ms hondo cae,
Ni puede el alma gozar del cielo
Mientras que vive envuelta en la carne.

Por eso las grandes dichas de la tierra
Tienen siempre por trmino grandes catstrofes.



Analizar métrica y rima de Alma que vas huyendo de ti misma