Poema Avernus de Salvador Diaz Mirn

Avernus

de Salvador Diaz Mirn


El recio astur, que se reputa
Claro y puro y tenaz como un diamante;
Y ella una montaesa, -diminuta
Como todo primor-, suelta y picante.

Y en una quiebra, convertida en huerto,
Habitan, por azares, un casucho,
Con un mozo andaluz, guapo, despierto,
Y en corromper a las labriegas ducho.

El marido es feliz. Tiene por Norte
El propio ensueo en la fortuna extraa:
Conservar el amor de la consorte,
Y con l y un caudal volver a Espaa.

Oh ilusin, rica y tenue como un halo!
Eres gracia y piedad y no irona.
El dios propicio, que sucumbe al malo,
Te insufla, porque brega todava!

Espantoso el temblor, que de improviso
cambia el curso a las linfas, y despea
la roca y el alud, y agrieta el piso,
y torna el pobre hogar montn de lea!

El campesino acude; y en acento
Que al mismo pedernal abriera estra,
Arroja como un dardo el firmamento
Un nombre de mujer: el de Mara.

Luto y desolacin! Ruina y tortura!
-El msero patn busca y remueve;
y, tras larga faena, se figura
que percibe un albor como de nieve.

Escombra con afn y se aproxima...
Y ve dos cuerpos cual de mate y yeso,
desnudos, enlazados, uno encima
del otro, muertos en la flor del beso!

El Poniente descoge su escarlata;
Y, como signos de crudeza y lloro,
Selene muestra su segur de plata
Y Vspero su lgrima de oro.

* * *
Desdichado Gins! Odia la vida,
y arma la diestra con agudo acero...
En dnde los despojos del suicida
En sepulcro sin cruz y sin letrero.

En fosa que la grama disimula,
Al pie de un rbol que resulta emblema,
Pues parece un dolor que gesticula
En una contorsin brusca y suprema.

Del zafio, cuya forma ya no existe,
El espritu aun es; - y con sus celos,
Igualmente inexhaustos, vaga triste
Y colrico y solo por los cielos.

Y con voz de retumbo de caverna
Lanza en la sombra, pavoroso grito:
"Maldicin para el alma, por eterna,
ay! Porque su tormento es infinito!"



Analizar métrica y rima de Avernus