Poema Canto nupcial de Manuel Jos Othn

Canto nupcial

de Manuel Jos Othn


Un nuevo hogar es huerto florecido
de jazmines, y lirios, y azahares,
entre cuyas alburas estelares
se estremece el amor, como un latido.

Surge de cada flor, de cada nido
un verso del Cantar de los Cantares
y pasan, del Hermn por los pinares,
suspirando los vientos un gemido.

De Galaad por los collados bajan
triscando las ovejas. En las vias
de Engaddi el zumo los racimos cuajan;

mientras la esposa ve, desde el umbroso
retiro, que atraviesa las campias
y se acerca a sus puertas, el esposo.

*

Oh, esposa! virgen y radiante, mira:
el amor en sus ojos centellea
y el coro de los sueos le rodea
y a su odo solcito suspira.

A infundirte su alma slo aspira.
Su cerebro, que es urna de la idea,
cual una forja ignfera chispea.
Canta su corazn, como una lira.

El coro de los sueos! Los amigos
del esposo, que en jbilo inundados,
de su dicha inmortal sern testigos...

Los recuerdos del nio, los anhelos
viriles que le ascienden, ya encarnados,
en un viaje contigo, hasta los cielos.

*

Y a ti, joven y fuerte, en los umbrales
del sagrado refugio, jubilosa
te espera amante la rendida esposa
bajo los resplandores otoales.

Tampoco sola est: las virginales
compaeras, de frente ruborosa,
tienden sobre ella su dosel de rosa,
al comps de los cnticos nupciales.

Son las ansias sin fin, las esperanzas,
las ilusiones del amor venidas
de azules y profundas lontananzas.

Todas alzan un himno al varn fuerte
que ha de llevar dos almas y dos vidas,
a travz de la vida y de la muerte.




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