Poema De la selva (Al poeta Jos J. Prez) de Gastn Fernando Deligne

De la selva (Al poeta Jos J. Prez)

de Gastn Fernando Deligne


Hasta la selva, donde ensayo a veces
himno sin forma, fugitiva endecha,
me lleg tu cancin; y su armona
aun repiten los ecos de mi selva.

Qu mucho si engaado por su acento,
finjo que en luz mi aspiracin se anega;
cuando ese resplandor es el reflejo
del prstamo de luz con que la obsequias?

As, de su abundancia se desprende,
sin vivo esfuerzo ni ostensible merma,
y en cascada de flores nos inunda
con generoso don la Primavera.

Cierto que en mis impulsos yo he sentido
lo que sents vosotros los poetas.
Dolor ante las grandes pequeeces
que el hombre cambia con su igual en guerra.

Asfixia entre las sordas tiranas
que han henchido la Historia y el planeta:
desdn de las sutiles distinciones
en que sin fin la sociedad se estrella.

Confusin, cuando -leo entre las ondas-
de sus pasiones insensibles presa,
no pude discernir si la arrastraba
el mar, o si su propia inconsistencia.

Ante eso, y algo ms, nos detuvimos
mi mente y yo, con no fingida pena.
Ante eso, y algo ms, el bien eterno
clamoreo en el umbral de la conciencia.

Cierto que cual vosotros yo he sentido
-con vehemente emocin el alma trmula-
retoar a la vida la esperanza,
como campo que invade savia nueva.

Porque vi que aun existen, triunfadoras,
del esplndido sol la luz perpetua;
y que un simple episodio del verano
el truhn invierno con sus nieves era.

Porque vi que existen, triunfadoras,
con calidades blandas y risueas,
la esperanza en el seno de los hombres,
la inmensidad, a expensas del poeta.



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