Poema Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pjaros de Mara Rosala Rita de Castro

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pjaros

de Mara Rosala Rita de Castro




Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pjaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros;
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
De m murmuran y exclaman:
Ah va la loca, soando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendr los cabellos canos,
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

Hay canas en mi cabeza; hay en los prados escarcha;
Mas yo prosigo soando, pobre, incurable sonmbula,
Con la eterna primavera de la vida que se apaga
Y la perenne frescura de los campos y las almas,
Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuris de mis sueos;
Sin ellos, cmo admiraros, ni cmo vivir sin ellos?



Cada vez que recuerda tanto oprobio,
Cada vez digo y lo recuerda siempre!...
Avergonzada su alma
Quisiera en el no ser desvanecerse,
Como la blanca nube
En el espacio azul se desvanece.

Recuerdo... lo que halaga hasta el delirio
O da dolor hasta causar la muerte...
No, no es slo recuerdo,
Sino que es juntamente
El pasado, el presente, el infinito,
Lo que fu, lo que es y ha de ser siempre.

Recuerda el trinar del ave
Y el chasquido de los besos,
Los rumores de la selva,
Cuando en ella gime el viento,
Y del mar las tempestades,
Y la bronca voz del trueno;
Todo halla un eco en las cuerdas
Del arpa que pulsa el genio.

Pero aquel sordo latido
Del corazn que est enfermo
De muerte, y que de amor muere
Y que resuena en el pecho
Como un bordn que se rompe
Dentro de un sepulcro hueco,
Es tan triste y melanclico,
Tan terrible y tan supremo,
Que jams el genio pudo



Del mar azul las transparentes olas
Mientras blandas murmuran
Sobre la arena, hasta mis pies rodando,
Tentadoras me besan y me buscan.

Inquietas lamen de mi planta el borde,
Lnzanme airosas su nevada espuma,
Y pienso que me llaman, que me atraen
Hacia sus salas hmedas.

Mas cuando ansiosa quiero
Seguirlas por la lquida llanura,
Se hunde mi pie en la linfa transparente
Y ellas de m se burlan.
Y huyen abandonndome en la playa
A la terrena, inacabable lucha,

Como en las tristes playas de la vida
Me abandon inconstante la fortuna.

*

*

*

Si medito en tu eterna grandeza,
Buen Dios, quien nunca veo,
Y levanto asombrada los ojos,
Hacia el alto firmamento,
Que llenaste de mundos y mundos...
Toda conturbada, pienso
Que soy menos que un tomo leve
Perdido en el universo;
Nada, en fin..., y que al cabo en la nada
Han de perderse mis restos.

Mas si cuando el dolor y la duda
Me atormentan corro al templo,
Y a los pies de la Cruz un refugio
Busco ansiosa implorando remedio,
De Jess el cruento martirio
Tanto conmueve mi pecho,
Y adivino tan dulces promesas
En sus dolores acerbos,
Que cual nio que reposa
En el regazo materno,
Despus de llorar, tranquila
Tras la expiacin, espero
Que all donde Dios habita
He de proseguir viviendo.



Analizar métrica y rima de Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pjaros