Poema Dones fatidicos de Salvador Diaz Mirn

Dones fatidicos

de Salvador Diaz Mirn


Palma, no te enorgullezcas
de superar en altura
a los laureles y almendros
sobre cuyas copas triunfas.
La tempestad se avecina,
y cuando el rayo fulgura,
las frentes menos enhiestas
son las que estn ms seguras.

No te ensoberbezcas, rosa,
porque brillas y perfumas,
y en el jardn y en el prado
reinas, excedes y ofuscas.
Esmalte y aroma en flores
son signos de desventura...
Manos vendrn que te arranquen
o insectos que te destruyan.

Dulce planta de la selva,
cantor que esponjas la pluma
y abres el pico y exhalas
chorros de perlas de msica.
No te envanezca el gorjeo,
calla: los hombres lo escuchan,
y trinos aprestan redes
al ave que los modula.

Tierra, no envidies al astro
que te calienta y fecunda,
y que surgente o occiduo
prodiga el oro y la prpura.
Tamaa magnificencia
nace de inmensa tortura...
El resplandor de un incendio
te vivifica y alumbra!

Cun caro pagas, espritu,
el nimbo que te circunda!
Tener ingenio y renombre
es tu verdadera culpa.
De rencores a tu gloria
es cmplice la fortuna,
y pereces lapidado
con montaas de imposturas.



Analizar métrica y rima de Dones fatidicos