Poema El ngel de Jorge Luis Borges

El ngel

de Jorge Luis Borges


Que el hombre no sea indigno del ngel
cuya espada lo guarda
desde que lo engendr aquel Amor
que mueve el sol y las estrellas
hasta el ltimo Da en que retumbe
el trueno en la trompeta.
Que no lo arrastre a rojos lupanares
ni a los palacios que erigi la soberbia
ni a las tabernas insensatas.
Que no se rebaje a la splica
ni al oprobio del llanto
ni a la fabulosa esperanza
ni a las pequeas magias del miedo
ni al simulacro del histrin;
el Otro lo mira.
Que recuerde que nunca estar solo.
En el pblico da o en la sombra
el incesante espero lo atestigua;
que no macule su cristal una lgrima.

Seor, que al cabo de mis das en la Tierra
yo no deshonre al ngel.


Analizar métrica y rima de El ngel