Poema El incendio de Miguel Hernndez

El incendio

de Miguel Hernndez


Europa se ha prendido, se ha incendiado:
de Rusia a Espaa va, de extremo a extremo,
el incendio que lleva enarbolado,
con un furor, un mpetu supremo.

Cabalgan sus hogueras,
trota su lumbre arrolladoramente,
arroja sus flotantes y clidas banderas,
sus victoriosas llamas sobre el triste occidente.

Purifica, penetra en las ciudades,
alumbra, sopla, da en los rascacielos,
empuja las estatuas, muerde, aventa:
arden inmensidades
de edificios podridos como leves pauelos,
cesa la noche, el da se acrecienta.

Cruza un gran tormenta
de aeroplanos y anhelos.
Se propaga la sombra de Lenin, se propaga,
avanza enrojecida por los hielos,
inunda estepas, salta serranas,
recoge, cierra, besa toda llaga,
aplasta las miserias y las melancolas.

Es como un sol que eclipsa las tinieblas lunares,
es como un corazn que se extiende y absorbe,
que se despliega igual que el coral de los mares
en bandadas de sangre a todo el orbe.

Es un olor que alegra los olfatos
y una cancin que halla sus ecos en las minas.

Espaa suea llena de retratos
de Lenin entre hogueras matutinas.

Bajo un diluvio de hombres extinguidos,
Espaa se defiende
con un soldado ardiendo de toda podredumbre.
Y por los Pirineos ofendidos
alza sus llamas, sus hogueras tiende
para estrechar con Rusia los cercos de la lumbre.



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