Poema El monasterio de Julio Herrera Reissig

El monasterio

de Julio Herrera Reissig


A una menesterosa disciplina sujeto,
l no es nadie, l no luce, l no vive, l no medra.
Descalzo en dura arcilla, con el sayal escueto,
la cintura humillada por borlones de hiedra...

Abatido en sus muros de rigor y respeto,
ni el alud, ni la peste, slo el Diablo le arredra;
y como un perro hurao, l muerde su secreto
debajo su capucha centenaria de piedra.

Entre sus claustros hmedos, se inmola da y noche
por ese mundo ingrato que le asesta un reproche...
Inmvil ermitao sin gesto y sin palabras,

en su cabeza anidan cuervos y golondrinas;
le arrancan el cabello de musgo algunas cabras
y misericordiosas le cubren las glicinas.



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