Poema El suelo nativo de Ramn Lpez Velarde

El suelo nativo

de Ramn Lpez Velarde

EL SUELO NATIVO

A los hijos de Jerez, Zac.

En la amplitud benigna del contorno
y rompiendo el mutismo del paisaje
flotan como poema de consuelo
las estrofas metlicas
de las torres parleras;
retratan el matiz de la llanura
en su inmvil pupila
las vacadas dispersas en la margen
del ro que abandona en su corriente
sus vellones de armio
y refleja del puente en las columnas
su msica de acentos virgilianos;
y parece que el alma de las cosas
ms imponentes del nativo suelo
me saluda con voces fraternales.

El rumor de una interna clarinada
resucita del fondo de mi mente
a los preclaros hroes del terruo
y me siento orgulloso de la sangre
que hincha mis arterias juveniles;
miro que estn en pie los viejos muros
de la casa paterna
y con los hilos frgiles del sueo
reconstruyo el momento de la dicha;
las jardines fragantes
disipan con sus prados luminosos
las obstinadas nieblas de mi invierno,
y con su nota azul me torna alegre
la familiaridad de las montaas.

Vuelvo otra vez a tu clemente asilo,
tierra de amor donde mis ojos vieron
de la existencia las primeras luces,
y al llegar a tu abrigo me conforto
con el sano perfume de tus brisas;
en el mudo jardn de mi tristeza
evocan las escenas de la infancia
de la dicha los pjaros locuaces;
oigo la voz solemne del pasado
sonar alegremente en el silencio
de mis desolaciones interiores;
y al ver el apiado casero
que guarda entre sus muros paternales
a la mujer que ilumin mi senda
haciendo que brotara mi cario
en romnticas flores,
miro apuntar la aurora sonriente
en la noche sin fin de mi congoja,
charlando en los aleros de mi alma
la errante golondrina del recuerdo.

Oh tierra bendecida que idolatro
con el ms reverente de los cultos,
con qu jbilo inmenso reconozco
la religiosidad de tus matronas
y la hidalga nobleza de tus hijos!
En tu regazo amante se mitiga
el rigor de mis duelos incurables,
me das el dulce ttulo de hermano
y con ansias anhelo,
como en un insinuante pantesmo,
ser el bronce que suena en tus esquilas,
una roca prendida en tus picachos
o un lamo llorn junto a las tapias
de tu dormido y grave cementerio.



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