Poema Engarce de Salvador Diaz Mirn

Engarce

de Salvador Diaz Mirn


El misterio nocturno era divino.
Eudora estaba como nunca bella,
y tena en los ojos la centella,
la luz de un gozo conquistado al vino.

De alto balcn apostrofme a tino;
y rostro al cielo depart con ella
tierno y audaz, como con una estrella...
Oh qu timbre de voz trmulo y fino!

Y aquel fruto vedado e indiscreto
se puso el manto, se quit el decoro,
y fue conmigo a responder a un reto!

Aventura feliz! -La rememoro
con intil afn; y en un soneto
monto un suspiro como perla de oro.

Veracruz. Julio de 1900



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