Poema Epstola. A don Simn Rodrguez Laso, rector del Colegio de San Clemente de Bolonia de Leandro Fernndez de Moratn

Epstola. A don Simn Rodrguez Laso, rector del Colegio de San Clemente de Bolonia

de Leandro Fernndez de Moratn


Laso, el instante que llamamos vida,
es poco breve, di, que el hombre deba
su fin apresurar? O los que al mundo
naturaleza dio males crueles,
tan pocos fueron, que el error disculpen
con que aspiramos a crecer la suma?

Ves afanarse en modos mil, buscando
riquezas, fama, autoridad y honores,
la humana multitud ciega y perdida?
Oye el lamento universal. Ninguno
vers que a la deidad con atrevidos
votos no canse, y otra suerte envidie.
Todos, desde la choza mal cubierta
de rudos troncos, al robusto alczar
de los tiranos donde truena el bronce,
infelices se llaman. Ay! y acaso
todos lo son: que de un afecto en otro,
de una esperanza, y otra, y mil credos,
hallan, huyendo el bien, fatiga y muerte.
As buscando el navegante asturo
la playa austral, que en vano solicita,
si ve, muriendo el sol, nube distante,
all dirige las hinchadas lonas.
Su error conoce al fin; pero distingue
monte de hielo entre la niebla obscura,
y a esperar vuelve, y otra vez se engaa,
hasta que horrible tempestad le cerca,
braman las ondas, y aquiln saudo
el frgil leo en remolinos hunde,
o yerto escollo de coral le rompe.

La paz del corazn, nica y sola
delicia del mortal, no la consigue
sin que el furor de su ambicin reprima,
sin que del vicio la coyunda logre
intrpido romper. Ni hallarle espere
en la estrechez de srdida pobreza,
que las plidas fiebres acompaan,
la desesperacin y los delitos,
ni los metales que a mi rey tributa.
Lima opulenta poseyendo. El vulgo
vano, sin luz, de la fortuna adora
el dolo engaoso; la prudente
moderacin es la virtud del sabio.

Feliz aqul que en urea mediana,
ambos extremos evitando, abraza
ignorada quietud. Ni el bien ajeno
su paz turb, ni de insolente orgullo
las iras teme, ni el favor procura;
suena en su labio la verdad, detesta
al vicio; aunque del orbe el cetro empue
y envilecida multitud le adore.
Libre, inocente, obscuro, alegre vive,
a nadie superior, de nadie esclavo.

Pero cul frenes la mente ocupa
del hombre, y llena su existencia breve
de angustias y dolor? T, si en las horas
de largo estudio el corazn humano
supiste conocer, o en los famosos
palacios donde la opulencia habita,
la astucia y corrupcin, hallaste alguno
de los que el aura del favor sustenta,
y martiriza spera sed de imperio,
que un placer guste, que una vez descanse?
Y cmo burla su esperanza, y postra
la suerte su ambicin! Los sube en alto,
para que al suelo con mayor ruina
se precipiten. Como en noche obscura
centella artificial los aires rompe,
la plebe admira el esplendor mentido
de su rpida luz; retumba y muere.

Ves, adornado con diamantes y oro,
de vestiduras sricas cubierto
y prpuras del sur, que arrastra y pisa,
al poderoso audaz? La numerosa
turba no ves que le saluda humilde,
ocupando los prticos sonoros
de la fbrica inmensa, que olvidado
de morir, ya decrpito, levanta?
Ay! no le envidies, que en su pecho anidan
tristes afanes. La brillante pompa,
esclavitud magnfica, los humos
de adulacin servil, las militares
puntas que entorno a defenderle asisten,
ni los tesoros que avariento oculta,
ni cien provincias a su ley sujetas,
alivio le darn. Y en vano al sueo
invoca en pavorosa y luenga noche;
busca reposo en vano, y por las altas
bvedas de marfil vuela el suspiro.

Oh t, del Arlas vagaroso humilde
orilla, rica de las mies de Ceres,
de pmpanos y olivos! Verde prado
que pasta mudo el ganadillo errante,
spero monte, opaca selva y fra!
Cundo ser que habitador dichoso
de cmodo, rural, pequeo albergue,
templo de la Amistad y de las Musas,
al cielo grato y a los hombres, vea
en deliciosa paz los aos mos
volar fugaces? Parca mesa, ameno
jardn, de frutos abundante y flores,
que yo cultivar, sonoras aguas
que de la altura al valle se deslicen,
y lentas formen transparente lago
a los cisnes de Venus, escondida
gruta de musgo y de laurel cubierta,
aves canoras, revolando alegres
y libres como yo, rumor save
que en torno zumbe del panal hibleo,
y leves auras espirando olores;
esto a mi corazn le basta... Y cuando
llegue el silencio de la noche eterna,
descansar, sombra feliz, si algunas
lgrimas tristes mi sepulcro baan.


Analizar métrica y rima de Epstola. A don Simn Rodrguez Laso, rector del Colegio de San Clemente de Bolonia