Poema Euzkadi de Miguel Hernndez

Euzkadi

de Miguel Hernndez


Italia y Alemania dilataron sus velas
de lodo carcomido,
agruparon, sembraron sus luctuosas telas,
lanzaron las araas ms negras de su nido.

Contra Espaa cayeron y Espaa no ha cado.

Espaa no es un grano,
ni una ciudad, ni dos, ni tres ciudades.
Espaa no se abarca con la mano
que arroja en su terreno puados de crueldades.

Al mar no se lo tragan los barcos invasores,
mientras existe un rbol el bosque no se pierde,
una pared perdura sobre un solo ladrillo.
Espaa se defiende de reveses traidores,
y avanza, y lucha, y muerde
mientras le quede un hombre de pie como un cuchillo.

Si no se pierde todo no se ha perdido nada.

En tanto aliente un espaol con ira
fulgurante de espada,
se perder? Mentira!

Mirad, no lo contrario que sucede,
sino lo favorable que promete el futuro,
los anchos porvenires que all se bambolean.
El acero no cede,
el bronce sigue en su color y duro,
la piedra no se ablanda por ms que la golpean.

No nos queda un varn, sino millones,
ni un corazn que canta: soy un muro!,
que es una inmensidad de corazones.

En Euzkadi han cado no s cuntos leones
y una ciudad por la invasin deshechos.
Su soplo de silencio nos anima,
y su valor redobla en nuestros pechos
atravesando Espaa por debajo y encima.

No se debe llorar, que no es la hora,
hombres en cuya piel se transparenta
la libertad del mar trabajadora.

Quien se para a llorar, quien se lamenta
contra la piedra hostil del desaliento,
quien se pone a otra cosa que no sea el combate,
no ser un vencedor, ser un vencido lento.

Espaol, al rescate
de todo lo perdido.
Vencer! has de gritar sobre cada momento
para no ser vencido.

Si fuera un grano lo que nos quedara,
Espaa salvaremos con un grano.
La victoria es un fuego que alumbra nuestra cara
desde un remoto monte cada vez ms cercano.



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