Poema La cada de Olga Orozco

La cada

de Olga Orozco



Estatua del azul, deshabitada,
bella estatua de sal,
desconocida fatalidad adonde voy con los ojos abiertos y la memoria aciegas:
eres t quien me llama con una gran nostalgia, fuertecomo el amor?
eres t quien me aspira de pronto hacia la roncagarganta de los siglos?
eres acaso t, incesante comienzo de mi culpa?
(Oh alma!, adnde vas?,
adnde vas con las tinieblas y la luz como dos alasabiertas para el vuelo?).
Estatua del azul: yo no puedo volver.
Me exiliaste de ti para que consumiera tu lado tenebroso.
Y an tengo las dos cara con que rod hasta aqu,igual que una moneda;
y la piedra que anudaste a mi cuello para que fuese dura lacada;
Y la sombra que arrastro
esta mancha de escarnio que pregona tu condena en el mundo.
(Oh, sangre! adnde vas?
adnde vas como el doble de Dios y con la espada hundidaen tu costado?).
Bella estatua de sal: t no puedes llegar.
Te desterraste en m para escarbarme con uas y condientes,
para cavar debajo de mi corazn esta tumba del cielo
donde caes y caes expiacin hacia abajo y plegaria hacia adentro.
Reconoce la herida: mrala en todas partes.
Es la desgarrada con que habitas en todo cuanto miro,
el paraso roto,
la seal del exilio que te lleva a partir y a volver a nacer eneste mismo oficio de tinieblas.
la morada de paso para el crimen,
el pecado de muerte que te convierte en juez, en mrtir y enverdugo
hasta que se desprenda en negro polvo la mascarilla ltima,
esa que te recubre con la cara del hombre.

Oh Dios, mitad de Dios cautiva de Dios mismo!
Quin llama cuando llamo? Quin?Quin pide socorro desde todas partes?
Hay aqu una escalera,
una sola escalera sin tinieblas para el da tercero.


Analizar métrica y rima de La cada