Poema La nia y la mariposa de Ramn de Campoamor

La nia y la mariposa

de Ramn de Campoamor



Va una mariposa bella
volando de rosa en rosa,
y de una en otra afanosa
corre una nia tras ella.

Su curso, alegre y festiva,
sigue con pueril afn,
y con airoso ademn
la mariposa se esquiva.

A veces con loco intento
quiere hacer presa en sus galas,
y, en vez de tocar sus alas,
toca las alas del viento.

Y su empeo duplicando,
cuanto ms corre afanosa,
ms leda la mariposa
va su inocencia burlando.

La cie en rpido giro,
y al ir a cogerla esbelta,
por cada vez que se suelta,
suelta la nia un suspiro.

Mas, sin ceder en su anhelo,
presta una, y la otra ligera,
ni una acorta su carrera,
ni la otra amaina su vuelo.

Y vagan embebecidas,
sin sentir indiferentes
ni el sn de las claras fuentes,
ni el de las auras perdidas.

Ni los pjaros que espantan,
entre las ramas divisan,
ni ven las flores que pisan,
ni oyen las aves que cantan.

Y mientras estas cantando
siguen con plcido estruendo,
la nia sigue corriendo,
la mariposa volando.

-Amaina el vuelo sereno,
mariposa,
de quien es albergue el seno
de la rosa.
Por qu en tal dulce ocasin
vas sin tino
huyendo as la prisin
de lazo tan peregrino?

Reina de las blandas flores,
sus enojos
no temas, ni los ardores
de sus ojos,
porque ese puro arrebol
que enamora,
si es luciente como el sol,
es tierno como la aurora.

Entre mil palmas no hay talle
ms galano,
ni azucena en todo el valle
cual su mano.
No oirs de su voz divina
la dulzura,
ni el ruiseor que trina,
ni el raudal que murmura.

Aprende el aura a ser leve
de su planta,
y, para formar con nieve
su garganta.
le di el cisne el atavo
de su pluma,
lumbre la aurora, y el ro
su plata, cristal y espuma.

-No sigas ms la inconstante
mariposa,
enamorada y errante
nia hermosa,
que al fin vendr a ser cautiva
de tu llama,
si aun amorosa, aunque esquiva,
la luz de los cielos ama.

Y aunque aspira de mil flores
la fragancia,
no imites en tus amores
su inconstancia;
que al fin de tanto vagar,
suele, hermosa,
entre las flores hallar
la yerba ms venenosa.

Imita slo su vuelo,
pues serena,
jams, nia toca el cielo,
ni la arena.
Quien se humilla o sin razn
subir quiere,
muere a manos de un halcn
si a las de un spid no muere.

Mas ay! que vas en pos de ella
vagarosa,
sin escuchar mi querella,
nia hermosa.
Sigues con presteza tanta
tu contento,
que as encomiendas tu planta,
como mi splica, al viento.-

Y en tan inocente afn,
como su gusto entretienen,
as vagabundas vienen,
y as vagabundas van.

A veces en su embeleso
la mariposa, al pasar,
suele fugaz estampar
sobre su mejilla un beso.

Y rauda su vuelo alzando,
la nia de angel blasona,
al trazar una corona
sobre su frente girando.

Y siguen acordemente
la mariposa en sus giros,
la nia con sus suspiros,
con sus rumores la fuente.

Vagan los aires saves
formando dobles acentos,
y al grato son de los vientos,
siguen cantando las aves.

Y entre tanta meloda,
tanta corriente murmura,
que es todo el aire frescura,
aroma, luz y armona.

Y susurrando congojas
prosiguen mintiendo quejas,
en el pensil las abejas,
y en la enramada las hojas.

Y tiernas flores hollando,
y frescas auras batiendo,
la nia sigue corriendo,
la mariposa volando.



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