Poema Los recelos de Jos Mara de Heredia

Los recelos

de Jos Mara de Heredia

Los recelos

Por qu, adorada ma,
mudanza tan cruel? Por qu afanosa
evitas encontrarme, y si te miro,
fijas en tierra lnguidos los ojos y
y triste amarillez nubla tu frente?
Ay! do volaron los felices das
En que risuea y plcida me vas,
y tus ardientes ojos me buscaban,
y de amor y placer me enajenaban?
Cuntas veces en medio de las fiestas,
de una fogosa juventud cercada,
me asegur de tu cario tierno
una veloz simptica mirada!
Mi bien, por qu me ocultas
el dardo emponzoado que desgarra
tu puro corazn?... Mira que llenas
mi existencia de horror y de amargura:
dime, dime el secreto que derrama
el cliz de dolor en tu alma pura.
Mas, an callas? Ingrata! Ya comprendo
la causa de tu afn: ya no me amas,
ya te cansa mi amor... No, no; perdona!
Habla, y hazme feliz!... Ay! yo te he visto,
la bella frente de dolor nublada,
alzar los ojos implorando al cielo.
Yo recog las lgrimas que en vano
pretendiste ocultar; tu blanca mano
estrech al corazn llena de vida
que por tu amor palpita, y azorada
me apartaste de ti con crudo ceo:
volv a coger tu mano apetecida,
sollozando a mi ardor la abandonaste,
y mientras yo ferviente la besaba,
bajo mis labios ridos temblaba.
Te fingirs acaso
delito en mi pasin? Hermosa ma,
no temas al amor: un pecho helado,
al dulce fuego del sentir cerrado,
rechaza la virtud, a la manera
de la pea que en vano
riega a torrentes la afanosa lluvia,
sin que fecunde su fatal dureza;
y el amor nos impone
por ley universal Naturaleza.

Rosa de nuestros campos, ah! no temas
que yo marchite con aliento impuro
tu virginal frenor. Ah! te idolatro!...
Eres mi encanto, mi deidad, mi todo.
nico amor de mi sencillo pecho!
Yo bajara al sepulcro silencioso
por hacerte feliz... Ven a mis brazos,
y abandnate a m; ven, y no temas.
La enamorada trtola tan solo
sabe aqueste lugar, lugar sagrado
ya de hoy ms para m... Su canto escuchas
que en dulce y melanclica ternura
baa mi corazn?... Djame, amada,
sobre tu seno descansar... Ay! vuelve...
tu rostro con el mo
une otra vez, y tus divinos labios
impriman a mi frente atormentada
el beso del amor... dolo mo,
tu beso abrasador me turba el alma:
toca mi corazn cual late ansioso
por volar hacia ti... deja, adorada,
que yo te estreche en mis amantes brazos
sobre este corazn que te idolatra
Le sientes palpitar? Ves cual se agita
abrasado en tu amor? Pluguiera al cielo
que a ti estrechado en sempiterno abrazo
pudiese yo espirar! Gozo inefable!
aura de fuego y de placer respiro;
confuso me estremezco:
ay! mi beso recibe... yo fallezco...
Recibe, amada mi postrer suspiro.


Analizar métrica y rima de Los recelos