Poema Lunes de Roque Dalton Garca

Lunes

de Roque Dalton Garca


Las seis de la maana
partiendo a gritos del reloj: de nuevo
la catedral de luz derribar sus muros
sobre mi caminante corazn
que descansaba.
Odio como a un burgus la fuga de las sbanas.

No es por el fro, que no existe.
No es por el miedo al ojo agazapado
donde el farol,
anoche,
crucific la sombra.
Ni siquiera es por ti,
ni por tu sexo que estalla en las manos,
tu descubierta gruta
recin muerta en el agua.

Es
oh indeterminacin
que un ao azul y roto se merece
la sensacin antigua como mi puo izquierdo
o mi aorada comprensin de los pjaros:
el ojo junto al hombro, sin suplicar siquiera,
la mano hacia la cara de nueva piedra que alzo,
la vida que me pide,
la miserable savia que reconozco en m.

Habra tenido, digo yo, que venir,
no al mundo de los tteres, costureros de seda,
rudas botellas de ginebra como hospitales de la sed,
no al mundo que me das o al te doy,
pan deleznable, campo
para el cuchillo de la mermelada
habra tenido que venir, repito,
como un desnudo incendio
hasta el reseco bosque donde me aterro sin gritar,
como un rudo torrente para la arena dbil,
como aquel rbol que exige sangre de la tierra dormida,
reclamo de preez contra la fuga,
contra la inmvil lgrima
y la potente desesperacin…

Pero, tempranamente,
vine como soy,
con manos desangrables,
con miedo,
con amor,
con cuatro lunes cada mes.
Y creo
que de no ser por este corazn,
por este palpitante planeta musical,
ya me habra marchado a tratar de morir.
Con todo,
no querra olvidarme de la risa…


Analizar métrica y rima de Lunes