Poema Mucho gusto de Mario Benedetti

Mucho gusto

de Mario Benedetti

Se habían encontrado en la barra de un bar, cada uno frente auna jarra de cerveza, y habían empezado a conversar alprincipio, como es lo normal, sobre el tiempo y la crisis, luego, detemas varios, y no siempre racionalemente encadenados.

Al parecer, el flaco era escritor, el otro, un señor cualquiera.No bien supo que el flaco era literato, el señor cualquiera,empezó a elogiar la condición de artista, eso que llamabael sencillo privilegio de poder escribir.

«No crea que es algo tan estupendo dijo el Flaco, también amomentos de profundo desamparo en lo que se llaga a laconclusión de que todo lo que se ha escrito es una basura;probablemente no lo sea, pero uno así lo cree. Sin ir máslejos, no hace mucho, junté todos mis inéditos, o sea untrabajo de varios años, llamé a mi mejor y le dije:“Mira, esto no sirve, pero comprenderás que para mí es demasiadodoloroso destruirlo, así que hazme un favor; quémalos;júrame que lo vas a quemar” y me lo juró».

El señor cualquiera quedó muy impresionado ante aquelgesto autocrítico, pero no se atrevió a hacerningún comentario. Tras un buen rato de silencio, serascó la nuca y empinó la jarra de cerveza. "Oiga, dondijo sin pestañear, hace rato que hemos hablado y ni siquieranos hemos presentado, mi nombre es Ernesto Chávez, viajante decomercio" y le tendió la mano.

«Mucho gusto dijo el otro, oprimiéndola con sus dedoshuesudos, Franz Kafka para servirle».



Analizar métrica y rima de Mucho gusto