Poema Oda pindrica de Dalmiro a Moratn de Jos Cadalso

Oda pindrica de Dalmiro a Moratn

de Jos Cadalso


Ay, si cantar pudiera
los hijos de los dioses, lira de hombre,
y, cual trompa guerrera
de altsona armona,
que ambos polos atnitos asombre,
resonase la ma,
hijo de Febo, joven prodigioso,
cul se alzara mi numen orgulloso!

Se alzara por regiones,
astros, esferas, mundos; y a su acento
las clicas mansiones
eco sacro daran,
y los dioses del alto firmamento
a escucharme vendran.
Anfin y Orfeo no triunfaron tanto
del mar y hrrido reino del espanto.

Creyndome inspirado
para cantar tus loores dignamente,
mandndomelo el hado,
las musas castellanas,
con lauro coronndome la frente,
vendran ms ufanas
que las de Tebas, cuando el dios del da
a Pndaro portentos influa.

La ctara lesbiana,
que con marfil y pulso a trinar hecho
tae tu diestra ufana,
en vano dulce amigo
para cantarte aplico al blando pecho:
No resuena conmigo
como en tu mano armnica resuena,
de pompa, majestad y gloria llena.

Resuena, cual sola
la de Salicio y Ttiro en lo blando
la dulce lira ma.
Parezco al imitarte
pastor que con su avena va imitando
la trompa atroz de Marte,
que el cfiro se re y se recrea
y la purprea rosa se menea.

Con lascivos arrullos
y los pjaros juntan su armona,
y el ro sus murmullos
siempre manso y tranquilo;
cuando el mundo de horrores temblara,
del Orinoco al Nilo,
si las ruedas del carro resonaran,
y de Marte la trompa acompaaran.

Fatganme en lo interno
furias, trasgos y manes, que aparecen
del horrsono infierno
y bratro profundo;
y sol y luna y astros se obscurecen,
y se anonada el mundo
rompindose ambos polos con estruendo,
y el caos primero, tmido, estoy viendo.

Cumnides atroces
su fuego en torno esparcen con silbido
y horrendsimas voces,
con vboras, serpientes
y culebras el pelo entretejido:
los brazos relucientes
con lbrega vislumbre tan siniestra,
que slo espectros y fantasmas muestra.

La envidia las conmueve
sacndolas del centro del abismo,
y con ardid aleve
en mi pecho las hunde
con fiero ardor contra mi amigo mismo,
porque mil celos funde,
cuando la fama te aclam poeta
con el son inmortal de su trompeta.

Conque permite el Hado
me dice en ronco son la horrible Dea
que perezca olvidado
tu nombre con tu verso,
y que de Moratn la Musa sea
la que del Universo
haga sonora el uno y otro polo
con ctara que envidie el mismo Apolo.

Dijo, y su pecho lleno
de spides ponzoosos y rencores,
me arroj su veneno.
Ardiose el pecho mo,
cual seca mies del rayo a los ardores
vibrada en el esto;
tu nombre aborrec con triste ceo,
cual esclavo la mano de su dueo.

Mas la amistad sagrada
con su cndida tnica desciende
de la emprea morada,
de virtudes un coro
la cerca y con su manto te defiende.
Su carro insigne de oro
deslumbra y ciega al monstruo que me irrita,
y al centro del horror le precipita.

Mirndome la diosa
con faz serena y plcida hermosura,
dej mi alma gozosa,
cual esparce alegra
rosada aurora tras la noche oscura,
dando consuelo el da,
desde el lejano, lcido horizonte,
al hombre, al bruto, al ave, al campo, al monte.

Mi frente que arrugada
de mi alma mostr el crel tormento,
con mano regalada
alz, diciendo: Vive
con amigo tan nclito contento;
como tuyo recibe
el justo aplauso y lrica corona
que le da Olimpo, Iberia y Helicona,

Aquellos que yo he unido
con mis vnculos gratos y celestes,
despus que hayan cumplido
los das de sus hados,
Cstor y Plux, Plades y Orestes,
a Olimpo son llevados;
y Jpiter, llenando mi deseo,
eternos viven Proto y Teseo.

Deja a las corvas almas
la stira y rencor, y tus laureles
junta a las sacras palmas
de Moratn divino.
No temen los amigos, si son fieles,
las iras del destino,
y al lado de sus versos asombrosos
se admirarn los tuyos amorosos.

A l le ha dado Apolo
la ctara de Pndaro sonante,
para que cante l solo
de Carlos las hazaas
oyendo desde el punto ms distante,
Amricas y Espaa,
coronado en cada una de las zonas
y sus virtudes ms que sus coronas.

Y el hijo suyo digno
(prole que a Espaa dio prspero el cielo)
y aquel rostro benigno
de Luisa Parmesana,
de quien Castilla aguarda su consuelo,
belleza ms que humana;
y de Gabriel y Luis las prendas tales,
que sern con sus versos inmortales.

Y por probarse a veces
cantar de la patria y sus varones
heroicas altiveces.
Escchale entonando
sagrados himnos, lricas canciones,
y estndole escuchando
suspenso el cielo, quedan sin empleo
espada, rayo, lira y caduceo.

Para l es digno asunto
lo de Mxico, Cuzco y de Pava,
y Numancia y Sagunto,
San Quintn y Lepanto,
y de Almansa y Brihuega el claro da
feliz a Espaa tanto!.
Pero t, canta cfiros y flores,
arroyos, campos, ecos y pastores,

dijo, y fuese volando,
dejando mi alma llena de consuelo.
Y un rastro fue dejando
de clara luz sagrada,
desde la humilde tierra al alto cielo;
su corona estrellada
en torno por el aire difunda
etreo olor de lquida ambrosia.


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