Poema Oda. Al amor de Jos Cadalso

Oda. Al amor

de Jos Cadalso


Nio temido por los dioses y hombres,
hijo de Venus, ciego Amor tirano,
con dbil mano vencedor del mundo,
dulce Cupido!

Quita del arco la mortal saeta,
deja mi pecho, que con fuerza heriste
cuando la triste, la divina ninfa
me dominaba.

Desde que el hilo de su dulce vida
por dura Parca feneci cortado,
desde que el hado la llevo a la sacra
cumbre de Olimpo,

guardo constante la promesa antigua
de que ella sola me sera cara,
aunque pasara las estigias ondas
y el Aqueronte.

De lutos largos me vest gimiendo
y de cipreses coron mi frente;
eco doliente me sigui con quejas
hasta la tumba.

Sobre la losa que regu con sangre
de una paloma negra y escogida,
fue repetida por mi voz la triste,
justa promesa.

Nunca las voces que mi fe juraron
creo que puedan merecer olvido,
ni t, Cupido, puedas olvidarlas
si las oste.

Sacra ceniza!, repet mil veces,
sombra de Filis!, si mi pecho adora
otra pastora, desde tan horrenda,
lbrega noche,

haz que a mi falso corazn castigue
cuanto las cuevas del Averno ofrecen,
cuanto padecen los malvados, cuanto
Ssifo sufre.

Jrolo, Filis, por mi amor y el tuyo,
por Venus misma, por el sol y luna,
por la laguna que venera el mismo
omnipotente.

Las negras losas a mi fino acento
mil veces dieron ecos horrorosos,
y de dudosos ayes resonaron
tmulo y ara.

Dentro del mrmol una voz confusa
dijo: Dalmiro, cumple lo jurado!.
Qued asombrado, sin mover los ojos,
plido, yerto.

Temo, si rompo tan solemne voto,
que Jove apure su rigor conmigo,
y otro castigo, que es el ser llamado
prfido, aleve.

Entre los brazos de mi nueva amante
temo la imagen de mi antiguo dueo:
ni alegre sueo ni tranquilo da
ha de dejarme.

En vano Clori, cuyo amor me ofreces,
y a cuyo pecho mi pasin inclinas,
pone divinas perfecciones juntas
ante mis ojos.

Ante mi vista se aparece Filis,
en mis odos su lamento suena;
todo me llena de terror, y al suelo,
tmido, caigo.

Lstima causen a tu pecho, oh nio!,
las voces mas, mis dolientes voces.
Ay!, si conoces el dolor que causas,
lstima tenme.

La nueva antorcha que encendiste, apaga,
y mi constante corazn respire.
Haz que no tire tu invencible brazo
otra saeta.

Ay!, que te alejas y me siento herido.
Ardo de amores, y con presto vuelo
llegas al cielo, y a tu madre cuentas
tu tirana.


Analizar métrica y rima de Oda. Al amor