Poema Parnaso espaol 38 de Francisco de Quevedo y Villegas

Parnaso espaol 38

de Francisco de Quevedo y Villegas



Lgrimas alquiladas del contento
lloran difunto al padre y al marido;
y el perdido caudal ha merecido
solamente verdad en el lamento.

Codicia, no razn ni entendimiento,
gobierna los efectos del sentido:
quien pierde hacienda dice que ha perdido;
no el que convierte en logro el monumento.

Los sacrosantos bultos adorados
ven sus muslos rados, por el oro;
sus barbas y cabellos, arrancados.

Y el ser los dioses masa de tesoro,
los tiene al fuego y cuo condenados,
y al Tonante, fundido en cisne y toro.



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