Poema Poema de la sole de Federico Garca Lorca

Poema de la sole

de Federico Garca Lorca



A Jorge Zalamea

TIERRA SECA

Tierra seca,
tierra quieta
de noches
inmensas.

(Viento en el olivar,
viento en la sierra.)

Tierra
vieja
del candil
y la pena.
Tierra
de las hondas cisternas.
Tierra
de la muerte sin ojos
y las flechas.

(Viento por los caminos.
Brisa en las alamedas.)

PUEBLO

Sobre el monte pelado,
un calvario.
Agua clara
y olivos centenarios.
Por las callejas
hombres embozados,
y en las torres
veletas girando.
Eternamente
girando.
Oh, pueblo perdido,
en la Andaluca del llanto!

PUAL

El pual
entra en el corazn,
como la reja del arado
en el yermo.

No.
No me lo claves.
No.

El pual,
como un rayo de sol,
incendia las terribles
hondonadas.

No.
No me lo claves.
No.

ENCRUCIJADA

Viento del Este,
un farol
y el pual
en el corazn.
La calle
tiene un temblor
de cuerda
en tensin,
un temblor
de enorme moscardn.
Por todas partes
yo
veo el pual
en el corazn.

AY!

El grito deja en el viento
una sombra de ciprs.

(Dejadme en este campo,
llorando.)

Todo se ha roto en el mundo.
No queda ms que el silencio.

(Dejadme en este campo,
llorando.)

El horizonte sin luz
est mordido de hogueras.

(Ya os he dicho que me dejis
en este campo,
llorando.)

SORPRESA

Muerto se qued en la calle
con un pual en el pecho.
No lo conoca nadie.
Cmo temblaba el farol!
Madre.
Cmo temblaba el farolito
de la calle!
Era madrugada. Nadie
pudo asomarse a sus ojos
abiertos al duro aire.
Que muerto se qued en la calle
que con un pual en el pecho
y que no lo conoca nadie.

LA SOLE

Vestida con mantos negros
piensa que el mundo es chiquito
y el corazn es inmenso.

Vestida con mantos negros.

Piensa que el suspiro tierno
y el grito, desaparecen
en la corriente del viento.

Vestida con mantos negros.

Se dej el balcn abierto
y al alba por el balcn
desemboc todo el cielo.

Ay yayayayay,
que vestida con mantos negros!

CUEVA

De la cueva salen
largos sollozos.

(Lo crdeno
sobre lo rojo.)

El gitano evoca
pases remotos.

(Torres altas y hombres
misteriosos.)

En la voz entrecortada
van sus ojos.

(Lo negro
sobre lo rojo.)

Y la cueva encalada
tiembla en el oro.

(Lo blanco
sobre lo rojo.)

ENCUENTRO

Ni t ni yo estamos
en disposicin
de encontrarnos.
T... por lo que ya sabes.
Yo la he querido tanto!
Sigue esa veredita.
En las manos
tengo los agujeros
de los clavos.
No ves cmo me estoy
desangrando?
No mires nunca atrs,
vete despacio
y reza como yo
a San Cayetano,
que ni tu ni yo estamos
en disposicin
de encontrarnos.

ALBA

Campanas de Crdoba
en la madrugada.
Campanas de amanecer
en Granada.
Os sienten todas las muchachas
que lloran a la tierna
sole enlutada.
Las muchachas de
Andaluca la alta
y la baja.
Las nias de Espaa
de pie menudo
y temblorosas faldas,
que han llenado de luces
las encrucijadas.
Oh, campanas de Crdoba
en la madrugada,
y oh, campanas de amanecer
en Granada!

Poema del cante jondo de Federico Garca Lorca

Baladilla de los tres ros -
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Poema de la saeta -
Grfico de la Petenera -
Dos muchachas -
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Tres ciudades -
Seis caprichos -
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