Poema Recinto de Carlos Pellicer

Recinto

de Carlos Pellicer

IV

Vida,
ten piedad de nuestra inmensa dicha.
De este amor cuya rbita concilia
la estatuaria fugaz de da y noche.
Este amor cuyos juegos son desnudo
espejo reflector de aguas intactas.
Oh, persona sedienta que del brote
de una mirasda suspendiste
el aire del poema,
la msica riachuelo que te cie
del fino torso a los serenos ojos
para robarse el fuego de tu cuerpo
y entibiar las rodillas del remanso.
Vida,
ten piedad del amor en cuyo orden
somos los capiteles coronados.
Este amor que ascendimos y doblamos
para ocultar lo oculto que ocultamos.
Tenso viso de seda
del horizonte labio de la ausencia,
brilla.
Salgo a mirar el valle y en un monte
pongo los ojos donde t a esas horas
pasas junto a recuerdos y roco
entre el mudo clamor de egregias rosas
y los activos brazos del esto.


Analizar métrica y rima de Recinto