Poema Regina de Mara Rosala Rita de Castro

Regina

de Mara Rosala Rita de Castro



Los ngeles en la Tierra
no estn bien y se van presto.

Regina, entre las donosas
la ms donosa doncella,
la ms hermosa y ms bella
entre las bellas y hermosas;
la ms fresca entre las rosas,
la ms pura entre las puras,
y estrella de las alturas
que brilla en sereno cielo,
era fuente de consuelo
en abismo de amarguras.

Era a un tiempo, cual la brisa,
breve y ligero su paso;
como sol en el ocaso
era triste su sonrisa;
inspirada pitonisa,
su mirar lleno y profundo,
y en el fulgor sin segundo
que en su pupila brillaba
llamas de amores guardaba
para aniquilar el mundo.

Era el color de su frente
rayo de plida luna;
como ella no hubo ninguna
tan serena y transparente.

Al par que altiva, imponente;
al par que dulce, severa;
larga y blonda cabellera
la adornaba con decoro,
apiando conchas de oro
sobre su busto de cera.

Su voz, toda meloda,
daba msicas al viento:
todo perfumes su aliento,
al aura los reparta.
Y cuando al morir del da
luz y tinieblas luchaban
y a su paso levantaban
del miedo torvas visiones,
al rumor de sus canciones
temerosas se ocultaban.

Aun ms blanca que la nieve,
envidia al cisne causara,
y un ngel se conturbara
al notar su sombra leve.
Y as, cual del cielo llueve
roco para las flores,
tal de sus ojos, de amores
tibias lgrimas llovan
y en el corazn caan,
lenitivo de dolores.

Cual hija del mar, salada,
nacida entre las espumas,
se ocultaba entre las brumas
de una ribera ignorada.
Y all, cual ninfa encantada,
suelta la melena undosa,
tan liviana como hermosa,
tras de las ondas corra
y en ellas humedeca
sus pies de color de rosa.

Fatigada de tal suerte,
vindola en calma dormida,
creyrase que a tal vida
no se atreviera la muerte;
mas como a brazo tan fuerte
todo se dobla y se inclina,
tambin la pobre Regina
pag su amargo tributo,
lirio vestido de luto,
rayo de sol que declina.

Cubrila el ngel sombro
bajo sus gigantes alas
y arrebataron sus alas
aguas del eterno ro;
de la tumba el viento fro
se agit sobre su seno,
y lo que fuera sereno
astro de radiante lumbre,
convirtise en podredumbre,
foco inmundo de veneno.

Gimi la tierra de espanto
al contemplar tanto duelo,
mas brill radiante el cielo
tras del azulado manto;
eco de armonioso canto
reson por las alturas,
que all a las regiones puras
un ngel lleg por suerte,
despojado por la muerte
de terrenas ligaduras.



Analizar métrica y rima de Regina