Poema Rima XI de Rubn Daro

Rima XI

de Rubn Daro

Voy a confiarte, amada,
uno de los secretos
que ms me martirizan. Es el caso
que a las veces mi ceo
tiene en un punto mismo
de clera y espln los fruncimientos.
O callo como un mudo,
o charlo como un necio,
suplicando el discurso
de burlas, carcajadas y dicterios.
Que me miran? Agravio.
Me han hablado? Zahiero.
Medio loco de atar, medio sonmbulo,
con mi poco de cuerdo.
Cmo bailan en ronda y remolino,
por las cuatro paredes del cerebro
repicando a comps sus consonantes,
mil endiablados versos
que imitan, en sus clusulas y ritmos,
las msicas macabras de los muertos!
Y cmo se atropellan,
para saltar a un tiempo,
las estrofas sombras,
de vocablos sangrientos,
que me suele ensear la musa plida,
la triste musa de los das negros!
Yo soy as. Qu se hace! Boberas
de soador neurtico y enfermo!
Quieres saber acaso
la causa del misterio?
Una estatua de carne
me envenen la vida con sus besos.
Y tena tus labios, lindos, rojos
y tena tus ojos, grandes, bellos...



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