Poema Soledades (al Duque de Bjar) de Luis de Gngora y Argote

Soledades (al Duque de Bjar)

de Luis de Gngora y Argote



Pasos de un peregrino son, errante,
Cuantos me dict versos dulce Musa
En soledad confusa,
Perdidos unos, otros inspirados.

O t que de venablos impedido
Muros de abeto, almenas de diamante,
Bates los montes que de nieve armados
Gigantes de cristal los teme el cielo,
Donde el cuerno, del eco repetido,
Fieras te expone, que al teido suelo,
Muertas, pidiendo trminos disformes
Espumoso coral le dan al Tormes!:

Arrima a un frexno el frexno, cuyo acero,
Sangre sudando, en tiempo har breve
Purpurear la nieve;
Y, en cuanto da el solcito montero,
Al duro robre, al pino levantado
mulos vividores de las peas
Las formidables seas
Del oso que aun besaba, atravesado,
La asta de tu luciente jabalina,
O lo sagrado supla de la encina
Lo Augusto del dosel, o de la fuente
La alta cenefa, lo majestuoso
Del sital a tu Deidad debido,
O Duque esclarecido!
Templa en sus ondas tu fatiga ardiente,
Y, entregados tus miembros al reposo
Sobre el de grama csped, no desnudo,
Djate un rato hallar del pie acertado
Que sus errantes pasos ha votado
A la real cadena de tu escudo.

Honre suave, generoso nudo,
Libertad, de Fortuna perseguida;
Que, a tu piedad Euterpe agradecida,
Su canoro dar dulce instrumento,
Cuando la Fama no su trompa al viento.

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