Poemas de desamor

  • Pablo Neruda

    La cancin desesperada. Veinte poemas de amor y una cancin desesperada (1924)

    Pablo Neruda

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  • Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
    El ro anuda al mar su lamento obstinado.

    Abandonado como los muelles en el alba.
    Es la hora de partir, oh abandonado!

    Sobre mi corazn llueven fras corolas.
    Oh sentina de escombros, feroz cueva de nufragos!

    En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
    De ti alzaron las alas los pjaros del canto.

    Todo te lo tragaste, como la lejana.
    Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

    Era la alegre hora del asalto y el beso.
    La hora del estupor que arda como un faro.

    Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
    turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

    En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
    Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

    Te ceiste al dolor, te agarraste al deseo.
    Te tumb la tristeza, todo en ti fue naufragio!

    Hice retroceder la muralla de sombra,
    anduve ms all del deseo y del acto.

    Oh carne, carne ma, mujer que am y perd,
    a ti en esta hora hmeda, evoco y hago canto.

    Como un vaso albergaste la infinita ternura,
    y el infinito olvido te triz como a un vaso.

    Era la negra, negra soledad de las islas,
    y all, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

    Era la sed y el hambre, y t fuiste la fruta.
    Era el duelo y las ruinas, y t fuiste el milagro.

    Ah mujer, no s cmo pudiste contenerme
    en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

    Mi deseo de ti fue el ms terrible y corto,
    el ms revuelto y ebrio, el ms tirante y vido.

    Cementerio de besos, an hay fuego en tus tumbas,
    an los racimos arden picoteados de pjaros.

    Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
    oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

    Oh la cpula loca de esperanza y esfuerzo
    en que nos anudamos y nos desesperamos.

    Y la ternura, leve como el agua y la harina.
    Y la palabra apenas comenzada en los labios.

    Ese fue mi destino y en l viaj mi anhelo,
    y en l cay mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

    Oh, sentina de escombros, en ti todo caa,
    qu dolor no exprimiste, qu olas no te ahogaron!

    De tumbo en tumbo an llameaste y cantaste.
    De pie como un marino en la proa de un barco.

    An floreciste en cantos, an rompiste en corrientes.
    Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

    Plido buzo ciego, desventurado hondero,
    descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

    Es la hora de partir, la dura y fra hora
    que la noche sujeta a todo horario.

    El cinturn ruidoso del mar cie la costa.
    Surgen fras estrellas, emigran negros pjaros.

    Abandonado como los muelles en el alba.
    Slo la sombra trmula se retuerce en mis manos.

    Ah ms all de todo. Ah ms all de todo.

    Es la hora de partir. Oh abandonado!


  • Gustavo Adolfo Bcquer

    Rima XXX

    Gustavo Adolfo Bcquer

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  • Asomaba a sus ojos una lgrima
    y a mis labios una frase de perdn...
    habl el orgullo y se enjug su llanto,
    y la frase en mis labios expir.

    Yo voy por un camino, ella por otro;
    pero al pensar en nuestro mutuo amor,
    yo digo an: "Por que call aqul da?"
    y ella dir. "Por qu no llor yo?"


  • Antonio Machado

    Yo voy soando caminos

    Antonio Machado

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  • Yo voy soando caminos
    de la tarde. Las colinas
    doradas, los verdes pinos,
    las polvorientas encinas!...
    Adnde el camino ir?
    Yo voy cantando, viajero
    a lo largo del sendero...
    - La tarde cayendo est-.
    "En el corazn tena
    la espina de una pasin;
    logr arrancrmela un da:
    ya no siento el corazn".
    Y todo el campo un momento
    se queda, mudo y sombro,
    meditando. Suena el viento
    en los lamos del ro.
    La tarde ms se oscurece;
    y el camino que serpea
    y dbilmente blanquea
    se enturbia y desaparece.
    Mi cantar vuelve a plair:
    "Aguda espina dorada,
    quin te pudiera sentir
    en el corazn clavada".


  • Efran Huerta

    Eres, amor...

    Efran Huerta

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  • Eres, amor, el brazo con heridas
    y la pisada en falso sobre un cielo.

    Eres el que se duerme, solitario,
    en el pequeo bosque de mi pecho.

    Eres, amor, la flor del falso nombre.

    Eres el viejo llanto y la tristeza,
    la soledad y el ro de la virtud,
    el brutal aletazo del insomnio
    y el sacrificio de una noche ciega.

    Eres, amor, la flor del falso nombre.

    Eres un frgil nido, recinto de veneno,
    despiadada piedad, ngel cado,
    enlutado candor de adolescencia
    que hubiese transcurrido como un sueo.

    Eres, amor, la flor del falso nombre.
    Eres lo que me mata, lo que ahoga
    el pequeo ideal de ir viviendo.

    Eres desesperanza, triste estatua
    de polvo nada ms, de envidia sorda.
    Eres, amor, la flor del falso nombre.


  • Gustavo Adolfo Bcquer

    Rima LXXX

    Gustavo Adolfo Bcquer

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  • Una mujer me ha envenenado el alma
    otra mujer me ha envenenado el cuerpo;
    ninguna de las dos vino a buscarme,
    yo, de ninguna de las dos me quejo.

    Como el mundo es redondo, el mundo rueda.
    Si maana, rodando, este veneno
    envenena a su vez, porqu acusarme?
    Puedo dar ms de lo que a m me dieron?


  • Gustavo Adolfo Bcquer

    Rima XLIV

    Gustavo Adolfo Bcquer

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  • Como en un libro abierto
    leo de tus pupilas en el fondo;
    a qu fingir el labio
    risas que se desmienten con los ojos?

    Llora! No te avergences
    de confesar que me quisiste un poco.
    Llora! Nadie nos mira!
    Ya ves: soy un hombre... y tambin lloro!


  • Jos ngel Buesa

    Soneto II

    Jos ngel Buesa

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  • Mi corazn se siente satisfecho
    de haberte amado y nunca posedo:
    as tu amor se salva del olvido
    igual que mi ternura del despecho.

    Jams te vi desnuda sobre el lecho,
    ni o tu voz murindose en mi odo:
    as ese bien fugaz no ha convertido
    un ancho amor en un placer estrecho.

    Cuando el deleite suma a lo vivido
    acrecentado se lo resta el pecho,
    pues la ilusin se va por el sentido.

    Y, en ese hacer y deshacer lo hecho,
    solo un amor se salva del olvido,
    y es el amor que queda insatisfecho.


  • Jos ngel Buesa

    Cancin del amor que pasa

    Jos ngel Buesa

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  • M'apporte le parfum et te laisse la rose...
    H. DE REGNIER

    Yo soy como un viajero que no duerme
    ms de una vez en la misma casa.
    Dame un beso y olvdame. No intentes retenerme:
    Soy el amor que pasa...

    Yo soy como una nube que da sombra un instante;
    soy una hoguera efmera que no deja una brasa.
    Yo soy el buen amor y el mal amante.
    Dime adis y sonreme: Soy el amor que pasa...

    Soy el amor que olvida, pero que nunca miente,
    que muere sonriendo porque nace feliz.
    Yo paso como un ala,fugazmente;
    y, aunque se siembre un ala, nunca tendr raz.

    No intentes retenerme: djame que me vaya
    como el agua de un ro, que no vuelve a pasar...
    Yo soy como una ola en una playa,
    pues las olas se acercan, pero vuelven al mar...

    Soy el amor de amar, que nadie odia lo inerme,
    que se lleva el perfume, pero deja la flor...
    Dime adis, y no intentes retenerme:
    Soy el amor que pasa... pero soy el amor!


  • Amado Nervo

    Al encontrar unos frascos de esencia

    Amado Nervo

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  • Hasta sus perfumes duran ms que ella!
    Ved aqu los frascos, que apenas us,
    y que reconstruyen para m la huella
    sutl que en la casa dej...

    Hermticamente encerrada,
    la esencia en sus pomos no se escapar.
    Mientras que el espritu de mi bien amada,
    ms imponderable, ms tenue quiz,
    vol de sus labios, redoma encantada,
    y endnde estar!