Poemas de Efraín Huerta

Efraín-Huerta
Nombre: Efraín Huerta
Nacimiento: Silao Guanajuato 18 de junio de 1914
Muerte: Ciudad de México 20 de febrero de 1982
Nacionalidad: México
Biografía de Efraín Huerta

Poemas de Efraín Huerta



Poesías de Efraín Huerta preferidas de nuestros lectores


  • Eres, amor...



  • Eres, amor, el brazo con heridas
    y la pisada en falso sobre un cielo.

    Eres el que se duerme, solitario,
    en el pequeño bosque de mi pecho.

    Eres, amor, la flor del falso nombre.

    Eres el viejo llanto y la tristeza,
    la soledad y el río de la virtud,
    el brutal aletazo del insomnio
    y el sacrificio de una noche ciega.

    Eres, amor, la flor del falso nombre.

    Eres un frágil nido, recinto de veneno,
    despiadada piedad, ángel caído,
    enlutado candor de adolescencia
    que hubiese transcurrido como un sueño.

    Eres, amor, la flor del falso nombre.
    Eres lo que me mata, lo que ahoga
    el pequeño ideal de ir viviendo.

    Eres desesperanza, triste estatua
    de polvo nada más, de envidia sorda.
    Eres, amor, la flor del falso nombre.


  • Para gozar tu paz



  • Como el viento agita las altas hierbas
    así mis dedos vuelan sobre tu cabellera de diamantes,
    y la noche de alcohol y los árboles de oro
    encierran para siempre un sollozo de triunfo,
    el ay de la alegría, el ah definitivo.

    Como el aire de junio en la colina
    mueve la dulce sombra de la nube,
    así mi corazón se sacrifica
    en el húmedo templo de tu pelo.

    Nave sin dueño, sombra de ardorosa
    violencia, esta mi mano canta
    bajo el murmullo alado de tu gloria.

    Porque tienes la luz y la belleza
    en el sereno estanque de tu rostro,
    así el negro laurel es tu corona
    y es mi fatiga y es
    la sangre del insomnio.

    Sólo cuando el pecado es la guirnalda
    y la atadura, la cadena infinita
    y el profundo latido; sólo cuando
    la hora ha llegado, y tú,
    joven de rosas y jazmines,
    miras al horizonte del deseo
    y dejas que el tesoro de seda y maravilla
    sea la noche en mis manos,
    sólo entonces, dorada,
    todo me pertenece:
    las hierbas agitadas y el viento
    corriendo como el agua entre mis dedos:
    agua de mi delirio, eterna fiebre,
    espejismo y violencia, dura espina
    pedernal de la muerte, lento mármol,
    millón de espigas negras.

    Donde nace la idea,
    donde tus pensamientos
    -aves en dulce selva sometidas-,
    donde mis labios buscan el milagro,
    ahí estará mi fuerza.

    Ahí estará el dolor de mi presencia:
    al pie de tu dominio y tu pureza,
    sin más aroma que el júbilo
    y una medalla de aire,
    palpitante, como el fuego
    de una lágrima viva.

    Crece la hierba, el río,
    y el ala de la garza
    es la mano de Dios que se despide.

    Crece el amor en invisible grito
    ¡quemante, activa espada),
    y el corazón despierta
    como herido de muerte.

    Doblo la lenta hoja del silencio
    y te apareces tú, página y perla,
    con el cabello al viento
    y una cierta sonrisa de alta luna.

    Suave y veloz, como el aire de junio,
    beso tu cabellera de diamantes,
    el tesoro escondido de tu sueño,
    y digo adiós a la violencia
    para gozar tu paz,
    tu dulce, tu gloriosa geografía,
    por siempre detenido,
    por siempre enamorado.