Poemas de Mario Benedetti

Mario-Benedetti
Nombre: Mario Benedetti
Nacimiento: Paso de los Toros, Uruguay 14 de septiembre de 1920
Muerte: Montevideo, Uruguay 17 de mayo de 2009
Nacionalidad: Uruguay
Biografía de Mario Benedetti

Poemas de Mario Benedetti



Poesías de Mario Benedetti preferidas de nuestros lectores


  • Nocturno


  • Por una vez existe el cielo innecesario.
    Nadie averigua acerca de mi corazón
    ni de mi salud milagrosa y cordial,
    porque es de noche, manantial de la noche,
    viento de la noche, viento olvido,
    porque es de noche entre silencio y uñas
    y quedo desalmado como un reloj lento.

    Húmeda oscuridad desgarradora,
    oscuridad sin adivinaciones,
    con solamente un grito que se quiebra a lo lejos,
    y a lo lejos se cansa y me abandona.

    Ella sabe qué palabras podrían decirse
    cuando se extinguen todos los presagios
    y el insomnio trae iras melancólicas
    acerca del porvenir y otras angustias.

    Pero no dice nada, no las suelta.
    Entonces miro en lo oscuro llorando,
    y me envuelvo otra vez en mi noche
    como en una cortina pegajosa
    que nadie nunca nadie nunca corre.

    Por el aire invisible baja una luna dulce,
    hasta el sueño por el aire invisible.
    Estoy solo como con mi infancia de alertas,
    con mis corrientes espejismos de Dios
    y calles que me empujan inexplicablemente
    hacia un remoto mar de miedos.

    Estoy solo como una estatua destruida,
    como un muelle sin olas, como una simple cosa
    que no tuviera el hábito de la respiración
    ni el deber del descanso ni otras muertes en cierne,
    solo en la anegada cuenca del desamparo
    junto a ausencias que nunca retroceden.
    Naturalmente, ella
    conoce qué palabras podrían decirse,
    pero no dice nada,
    pero no dice nada irremediable.


  • El puente


  • Para cruzarlo o para no cruzarlo
    ahí está el puente

    en la otra orilla alguien me espera
    con un durazno y un país

    traigo conmigo ofrendas desusadas
    entre ellas un paraguas de ombligo de madera
    un libro con los pánicos en blanco
    y una guitarra que no sé abrazar

    vengo con las mejillas del insomnio
    los pañuelos del mar y de las paces
    las tímidas pancartas del dolor
    las liturgias del beso y de la sombra

    nunca he traído tantas cosas
    nunca he venido con tan poco

    ahí está el puente
    para cruzarlo o para no cruzarlo
    yo lo voy a cruzar
    sin prevenciones

    en la otra orilla alguien me espera
    con un durazno y un país.