Poemas de Nicolás Guillén

Nicolás-Guillén
Nombre: Nicolás Guillén
Nacimiento: Camagüey, Cuba 10 de julio de 1902
Muerte: La Habana, Cuba 16 de julio de 1989
Nacionalidad: Cuba
Biografía de Nicolás Guillén

Poemas de Nicolás Guillén



Poesías de Nicolás Guillén preferidas de nuestros lectores


  • Cuando yo vine a este mundo


  • nadie me estaba esperando;
    así mi dolor profundo
    se me alivia caminando,
    pues cuando vine a este mundo,
    te digo,
    nadie me estaba esperando.

    Miro a los hombres nacer,
    miro a los hombres pasar;
    hay que andar,
    hay que mirar para ver,
    hay que andar.

    Otros lloran, yo me río,
    porque la risa es salud:
    Lanza de mi poderío,
    coraza de mi virtud.
    Otros lloran, yo me río,
    porque la risa es salud.

    Camino sobre mis pies,
    sin muletas ni bastón,
    y mi voz entera es
    la voz entera del son.
    Camino sobre mis pies,
    sin muletas ni bastón.

    Con el alma en carne viva,
    abajo, sueño y trabajo;
    ya estará el de abajo arriba
    cuando el de arriba esté abajo.
    Con el alma en carne viva,
    abajo, sueño y trabajo.

    Hay gentes que no me quieren,
    porque muy humilde soy;
    ya verán cómo se mueren
    y que hasta a su entierro voy,
    con eso y que no me quieren
    porque muy humilde soy.

    Miro a los hombres nacer,
    miro a los hombres pasar;
    hay que andar,
    hay que vivir para ver,
    hay que andar.

    Cuando yo vine a este mundo,
    te digo,
    nadie me estaba esperando;
    así mi dolor profundo,
    te digo,
    se me alivia caminando,
    te digo,
    pues cuando vine a este mundo,
    te digo,
    ¡nadie me estaba esperando!

  • Un son para niños antillanos



  • Por el Mar de las Antillas
    anda un barco de papel:
    Anda y anda el barco barco,
    sin timonel.

    De La Habana a Portobelo,
    de Jamaica a Trinidad,
    anda y anda el barco barco
    sin capitán.

    Una negra va en la popa,
    va en la proa un español:
    Anda y anda el barco barco,
    con ellos dos.

    Pasan islas, islas, islas,
    muchas islas, siempre más;
    anda y anda el barco barco,
    sin descansar.

    Un cañón de chocolate
    contra el barco disparó,
    y un cañón de azúcar, zúcar,
    le contestó.

    ¡Ay, mi barco marinero,
    con su casco de papel!
    ¡Ay, mi barco negro y blanco
    sin timonel!

    Allá va la negra negra,
    junto junto al español;
    anda y anda el barco barco
    con ellos dos.