Poemas de Pablo Neruda

Pablo-Neruda
Nombre: Pablo Neruda
Nacimiento: Perral, 12 de julio de 1904
Muerte: Santiago, 23 de septiembre de 1973
Nacionalidad: Chile
Biografía de Pablo Neruda

Poemas de Pablo Neruda



Poesías de Pablo Neruda preferidas de nuestros lectores


  • Fantasma


  • Cómo surges de antaño, llegando,
    encandilada, pálida estudiante,
    a cuya voz aún piden consuelo
    los meses dilatados y fijos.

    Sus ojos luchaban como remeros
    en el infinito muerto
    con esperanza de sueño y materia
    de seres saliendo del mar.

    De la lejanía en donde
    el olor de la tierra es otro
    y lo vespertino llega llorando
    en forma de oscuras amapolas.

    En la altura de los días inmóviles
    el insensible joven diurno
    en tu rayo de luz se dormía
    afirmado como en una espada.

    Mientras tanto crece a la sombra
    del largo transcurso en olvido
    la flor de la soledad, húmeda, extensa,
    como la tierra en un largo invierno.

  • Poema 20 Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924)

  • POEMA 20

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

    Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
    y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

    El viento de la noche gira en el cielo y canta.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

    En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
    La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

    Ella me quiso, a veces yo también la quería.
    Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

    Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
    Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

    Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
    La noche está estrellada y ella no está conmigo.

    Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
    Mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Como para acercarla mi mirada la busca.
    Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

    La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
    Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
    Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

    De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
    Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
    Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

    Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
    Mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
    y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.