Poemas de Tirso de Molina

Tirso-de-Molina
Nombre: Tirso de Molina
Nacimiento: Madrid, 24 de marzo de 1579
Muerte: Almazám, Soria 12 de marzo de 1648
Nacionalidad: España
Biografía de Tirso de Molina

Poemas de Tirso de Molina

Alamicos del prado  >> Poesías
Triunfo de amor  >> Poesías
Pastorcico nuevo  >> Poesías
Al molino del amor  >> Poesías
Segadores, afuera  >> Poesías
Que el clavel y la rosa  >> Poesías
Coplas  >> Poesías
Seis veces ha dado mayo  >> Romances
Cuando la mulata noche  >> Romances


Poesías de Tirso de Molina preferidas de nuestros lectores


  • Al molino del amor



  • Al molino del amor
    alegre la niña va
    a moler sus esperanzas;
    quiera Dios que vuelva en paz;
    en la rueda de los celos
    el amor muele su pan,
    que desmenuzan la harina,
    y la sacan candeal.
    Río con sus pensamientos,
    que unos vienen y otros van,
    y apenas llego a la orilla,
    cuando ansí escucho cantar:
    Borbollicos hacen las aguas
    cuando ven a mi bien pasar;
    cantan, brinca, bullen, corren
    entre conchas de coral;
    y los pájaros dejan sus nidos,
    y en las ramas del arrayán
    vuelan, cruzan, saltan, pican
    toronjil, murta y azahar.

    Los bueyes de las sospechas
    el río agotando van;
    que donde ellas se confirman,
    pocas esperanzas hay;
    y viendo que a falta de agua
    parado el molino está,
    desta suerte le pregunta
    la niña que empieza a amar:

    -Molinico, ¿por qué no mueles?

    -Porque me beben el agua los bueyes.

    Vió el amor lleno de harina
    moliendo la libertad
    de las almas que atormenta,
    y ansí le cantó al llegar:

    -Molinero sois, amor,
    y sois moledor.

    -Sí lo soy, apártense,
    que le enharinaré.


  • Triunfo de amor


  • [editar] Fuga

    Hagan plaza, den entrada,
    que viene triunfando Amor
    de una batalla mortal
    en que ha sido vencedor.

    [editar] Romance

    Una soberbia hermosura
    armas contra Amor previene,
    por huir del dulce yugo
    que ha domado tantas frentes.

    Con los rayos de sus ojos
    al sol venció muchas veces,
    y con victorias tan grandes
    bien pudo desvanecerse.

    Y viendo al Amor desnudo
    persuadióse fácilmente
    que de los más flacos bríos
    no pudiera defenderse.

    Que no es posible que haya
    en denudez tan patente
    herida que al tierno niño
    dolor o sangre no cueste.

    Tuvo por vanas sus flechas,
    que como es ciego parece
    que sólo del aire vago
    serán cometas lucientes.

    Pues una vez que le hirieron
    fue tan sin riesgo, que en breve
    aun no quedó en la memoria
    señal que la herida acuerde.

    Presentóle la batalla,
    mas con halago valiente
    el niño dios resistía
    sin amenazas crueles.

    Y en vez de bronces bastardos
    hace que en su campo suene
    dulce voz, que la victoria
    le previno desta suerte:

    Desarmado y ciego, Amor
    vencerá mejor.

    Corrióse de su arrogancia
    la hermosísima rebelde
    y al honor pone en el campo
    que le venza y atropelle.

    ¡Qué dura fue la batalla!
    Mas el honor tuvo siempre
    la desdicha de inclinarse,
    y un niño entonces le vence.

    Retirándose el recato,
    más que cobarde, prudente
    lidiaba, pero no pudo
    en una ocasión valerse.

    Acometiéronle juntos
    una tropa de desdenes,
    mas del honor rebatidos
    unos huyen y otros mueren.

    Ya está cerca de rendida
    la bella airada, ya teme,
    ya se defiende sin brío,
    mas con todo se defiende.

    Su entendimiento animoso
    al duro combate viene,
    mas cegóse con el humo
    del fuego que Amor enciende.

    Del respecto acompañada
    la libertad te acomete.
    Vino Amor con ella a brazos
    y rindiósele obediente.

    Vencida llora la ingrata
    y sobre una alfombra verde
    vertió por lágrimas perlas,
    pero dulcísimamente.

    Con tan preciosa victoria,
    Amor ufano y alegre
    manda que en dulce armonía
    su gloria y triunfo celebren:

    Desarmado y ciego, Amor
    vencerá mejor.