Poema El olvido de José Antonio Ramos Sucre

El olvido

de José Antonio Ramos Sucre

EL OLVIDO
    Yo no pisaba las huellas del cazador extravagante.Quería evitar el contagio de su pesadumbre.
    Morábamos vecinos en un país debelleza augusta. El azufre y demás fósiles predilectosdel fuego se juntaban en la composición de la tierra.
    El cazador frecuentaba los montes de granito. Sugesto valiente se dibujaba en la zona del éter cándido.Una lumbre fugitiva dirigía sus pasos.
    Había domesticado el ser más viejoentre las gamuzas repentinas. Acertaba de espaldas con el objeto de sustiros.
    No lo abordé sino una vez, para dar con el motivo de su desvío.
    La manera grave de su discurso no me permitiórecoger una vislumbre.
    Había fabricado su cabaña a la sombra de un pino glacial.
    Yo la visité furtivamente al advertir suausencia de una semana. El cazador, libre de los efectosdeletéreos de la muerte, yacía en un ataúd depiedra. El semblante helado, ajeno del pesar, no inspiraba conjeturassobre la causa del fallecimiento. Un reguero de carbunclosmagnéticos había caído de su diestra.
    Un torrente, creado por la lluvia fortuita, arroja sobre la cabaña un sedimento de arena y promete cegarla.


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