Poema Los jardines de Afrodita de Francisco Villaespesa

Los jardines de Afrodita

de Francisco Villaespesa


                VIII

Para escanciar el vino de mi viña temprana,
Fidias, divino artífice, en marfil y oro puro
modeló fina copa, sobre el más blanco y duro
seno que sorprendiera jamás pupila humana.

Son dos ninfas en arco las asas de esa copa,
y en ella están grabados, entre vides y flores
y sátiros que acechan, los lúbricos amores
de Leda con el Cisne, y el Toro con Europa.

Amada, ¡bebe y bésame! Al destino no temas,
que al borde de la copa rebosante de gemas,
cinceló Anacreonte estos versos divinos

cuyo ritmo el secreto de la existencia encierra:
Bebe, ama y alégrate mientras sobre la tierra
haya labios de rosas y perfumados vinos.


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