Poemas de Gabriela Mistral

Gabriela-Mistral
Nombre: Gabriela Mistral
Nacimiento: Vicuña, Álava, España 7 de abril de 1889
Muerte: Nueva York, 10 de enero de 1957
Nacionalidad: España
Biografía de Gabriela Mistral

Poemas de Gabriela Mistral



Poesías de Gabriela Mistral preferidas de nuestros lectores


  • Decálogo del artista


  • II.

    No hay arte ateo. Aunque no ames al Creador, lo afirmarás creandoa su semejanza.

    III.

    No darás la belleza como cebo para los sentidos, sino como elnatural alimento del alma.

    IV.

    No te será pretexto para la lujuria ni para la vanidad, sinoejercicio divino.

    V.

    No la buscarás en las ferias ni llevarás tu obra a ellas,porque la Belleza es virgen, y la que está en las ferias no es Ella.

    VI.

    Subirá de tu corazón a tu canto y te habrá purificadoa ti el primero.

    VII.

    Tu belleza se llamará también misericordia, y consolaráel corazón de los hombres.

    VIII.

    Darás tu obra como se da un hijo: restando sangre de tu corazón.

    IX.

    No te será la belleza opio adormecedor, sino vino generoso quete encienda para la acción, pues si dejas de ser hombre o mujer,dejarás de ser artista.

    X.

    De toda creación saldrás con vergüenza, porque fueinferior a tu sueño, e inferior a ese sueño maravilloso deDios, que es la Naturaleza.

  • Vergüenza


  • Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
    como la hierba a que bajó el rocío,
    y desconocerán mi faz gloriosa
    las altas cañas cuando baje al río.

    Tengo vergüenza de mi boca triste,
    de mi voz rota y mis rodillas rudas;
    ahora que me miraste y que viniste,
    me encontré pobre y me palpé desnuda.

    Ninguna piedra en el camino hallaste
    más desnuda de luz en la alborada
    que esta mujer a la que levantaste,
    porque oíste su canto, la mirada.

    Yo callaré para que no conozcan
    mi dicha los que pasan por el llano,
    en el fulgor que da a mi frente tosca
    en la tremolación que hay en mi mano...

    Es noche y baja a la hierba el rocío;
    mírame largo y habla con ternura,
    ¡que ya mañana al descender al río
    lo que besaste llevará hermosura!