Poema Funebre de Pedro Bonifacio Palacios

Funebre

de Pedro Bonifacio Palacios

I

La montaa que tiembla, porque siento
germen de cataclismo en sus entraas;
el huracn que gemebundo emigra
quin sabe a qu regin y qu distancia;
el mar que ruge protestando airado
de la ley del nivel que lo avasalla;
los mundos del sistema -tristes mundos!-
que al sol de Dios obedeciendo pasan
como en la arena de la pista el potro
a latigazos -noble potro!- salta;
no tienen sobre s ms amargura
que la que hospeda en sus desiertos mi alma,
porque yo arrastro sobre m -y no puedo!-
como un cuerpo podrido, la esperanza!

II

T que vives la vida de los justos
all junto a tu Dios arrodillada,-
yo no creo ni aguardo, pero pienso
que haya hecho Dios un cielo para tu alma,-
dame un rayo de luz -uno tan solo!-
que restaure mi fuerza desmayada,
que ilumine mi mente que se anubla,
que reanime mi fe que ya se apaga...
dame un beso de amor -uno siquiera!-
aqu, sobre esta frente que besabas;
aqu, sobre estos labios que otros labios
han besado con sculos de infamia;
aqu, sobre estos ojos que no tienen
nada ms, oh mi madre!, que tus lgrimas.




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