Poema La Virgen al pie de la Cruz de Jos Zorrilla

La Virgen al pie de la Cruz

de Jos Zorrilla



Stabat Mater dolorosa
Juxta crucem lacrymosa
Dum pendebat Filius.

Velaba entonces el cielo
Su lumbre en opacas nieblas,
Y, crespn de tanto duelo,
Tendi la sombra en el suelo
Anchos pliegues de tinieblas.
Ni un pjaro por el viento,
Ni una fiera por la roca,
Ni entre el musgo amarillento
Asoma reptil hambriento
La desenterrada boca.
Ni el ronco mar a lo lejos
En sordo tumulto brama,
Vibrando en turbios espejos
Tornasolados reflejos
Que por la playa derrama.
Ni una brisa, ni un gemido
El aire pesado encierra,
Que, doliente y abatido,
Yace sin fuerzas tendido,
Las alas contra la tierra.
Grupos de nubes impuras,
En la alta regin inmobles,
Cien en bandas obscuras
La lumbre de las alturas
Con sus cortinajes dobles.
Rfaga de luz sangrienta,
El negro ambiente cruzando,
Amaga pronta tormenta,
Una natura alumbrando
Dormida o calenturienta.
La rosa que el aura riza
Se dobla en el tallo seca,
Y de la hierba pajiza
Sostiene la raz hueca
Campo estril de ceniza.
Y del desierto a la entrada,
En torpe paso el Jordn
Arrastra el agua pesada;
Una con otra amarrada,
Sin ruido las ondas van.
Y en los anchos arenales,
Por donde las ondas crecen,
Los penachos desiguales
Saludndolas no mecen
Palmas y caaverales.
Todo entre sombras callaba;
El mundo, en reposo inerme,
Curioso se contemplaba,
Cual de despertar acaba
Un hombre, y duda si duerme.
Vanse al lejos enhiestas,
Cerrando los horizontes,
En dobles hileras puestas,
Las enmaraadas crestas
De los escarpados montes.
Entre los troncos desnudos
Alzando las blancas losas,
Los esqueletos agudos
Sacaron, de asombro mudos,
Las calaveras medrosas.
Ninguno os preguntar
Lo que era triste saber;
Ninguno acert a dudar
Lo que sali a contemplar
Y alcanz temblando a ver.
All Adn el pecador
Asom el gesto confuso
Mirando en su derredor;
De rodillas, de pavor,
Sobre la piedra se puso.
-Es esa mi raza?..., dijo
Hiriendo la calva frente,
Y llorando se maldijo,
A su Dios mirando fijo
En un palo entre su gente.
Secos, vacilantes, flojos,
Malditos en l tambin,
Los otros yertos despojos
Volvieron hacia Saln
Los sin luz cncavos ojos.
All en la vasta llanura
Est la impa ciudad,
Como meretriz impura
Que falsa ostenta hermosura
Merced a la obscuridad.
Y el Glgota misterioso
Levantado detrs de ella
Entre ufano y vergonzoso,
Con un suplicio horroroso
Rota la frente, descuella.
Estaba en honda agona
Al pie de la cruz llorosa
La Madre Virgen Mara,
Y de la cruz afrentosa
El Hijo muerto penda.
Desgarrado el santo pecho,
Herido y alanceado,
Y en el madero derecho
Desconocido y deshecho
El cuerpo descoyuntado.
Tan rasgadas las heridas
De ambos pies y de ambas manos,
Que cayeran divididas
A no estar tan sostenidas
En brazos tan soberanos.
Y porque culpa tan fea
Ofrenda tan santa borre,
La hirviente sangre gotea,
Y en el peasco en que corre,
Avaro el viento la orea.
All, por tierra postrada,
Moribunda y desolada
La castsima Mara,
Con el suplicio abrazada
La ardiente sangre beba.
Y parado el mundo entero
Asombrado la miraba,
Que sola en dolor tan fiero
A su Dios muerto lloraba
Al pie del santo madero.
-Ella llora, y yo pequ!.....
Madre amorosa, perdn,
Que yo le crucifiqu,
Yo su sangre derram
Y manch la creacin!
Yo le rob de tus brazos
Sin respeto a su deidad;
Le at con estrechos lazos
Para arrancarle, es verdad,
Las entraas a pedazos.
Y t, Madre, en tu dolor
Mesndote los cabellos,
Al verdugo matador
Tendiste los brazos bellos,
Demandndole favor.
Por templar su sed rabiosa,
T, Madre de Dios bendita,
Plida la faz de rosa,
Te prosternaste llorosa
Ante la raza maldita.
-No humana, de tigres fue;
Que si te vieron acaso
Los hombres en quien pequ,
Cual brezo que estorba el paso,
Te apartaron con el pie.
T hollada, Virgen, as!.....
T, que pisas de rub
Vistosa, viviente alfombra,
Y besa el ngel tu sombra
Si pasa cerca de ti!
T, de estrellas coronada,
Del ardiente sol vestida,
Y de la luna calzada,
Tan triste y tan dolorida
Por raza tan condenada!
T llorando, Madre ma,
Cuando una lgrima tuya
El mundo rescatara,
Cuando el tiempo le concluya
En el postrimero da!
Tus ojos llorosos tanto
Cuando al sol prestan su luz!
Oh Madre, por tal quebranto!
Que me salve a m tu llanto
Al pie de la santa cruz!
Yo tengo un recuerdo
De edad ms dichosa;
T, Madre amorosa,
Lo sabes tal vez.
Entonces alegre,
De afanes segura,
Soaba ventura
Mi loca niez.
Brindbame entonces
La vida placeres,
No vi en las mujeres
El mal del amor.
Rea y cantaba
Un da, otro da,
Y siempre el que hua
Tornaba mejor.
Que aun no me acosaban
Mis dbiles aos
Con duelos y engaos
De vana amistad;
Aun no de mis horas
De paz y esperanza
Rompi la balanza
La estril verdad.
El aire era un velo
De ricos colores,
Brotaban las flores
A impulso del sol;
La noche tranquila
Que en paz me velaba,
Del cenit colgaba
Su turbio farol.
La vida era un sueo
Ligero y flotante;
Fing delirante
Del mundo un jardn,
Cre que los das
Que pasan huyendo
Felices volviendo
Seran sin fin.
Entonces oh Madre!
Recuerdo que un da
Tu santa agona
Contar escuch:
Contbala un hombre
Con voz lastimera;
Tan nio como era,
Postrme y llor.
El templo era obscuro
Vestidos pilares
Se van, y altares,
De negro crespn;
Y en la alta ventana
Mecindose el viento,
Menta un lamento
De lgubre son.
La voz piadosa
Tu historia contaba;
El pueblo escuchaba
Con santo pavor.
Oa yo atento,
Y el hombre deca:
Y quin pesara
Tamao dolor!
El Hijo pendiente
De cruz afrentosa,
La Madre amorosa
Llorndole al pie...
El llanto anudme
Odo y garganta;
Con lstima tanta,
Postrme y llor.
La voz conmovida
Segua clamando,
El viento zumbando
Segua a la par;
El pueblo lloraba
Postrado en el suelo,
Contaba tu duelo
La voz sin cesar.
Mi madre, a sus pechos
Mi pecho oprimiendo,
Posaba gimiendo
Sus labios en m;
Y yo, Santa Virgen,
En son de querella,
No s si por ella
Lloraba, o por ti.
Tu imagen estaba
Doliente a mis ojos,
Mi madre de hinojos
Oraba a tus pies:
Por quin llor entonces
Mi pecho afligido,
Ya nunca he podido
Saberlo despus.
Mi madre tan joven,
Tan bella y penada!
Mi madre adorada
Llorando tambin!
Perdn oh Mara!
Soy hijo y la adoro,
Su aliento y su lloro
Quemaban mi sien.
Convulso, agitado,
En mbito estrecho
Latir en su pecho
Sent el corazn;
El nio crea
Y or al Crucifijo.....
El nio era hijo
Y ahog su oracin.
Ha poco, en mis horas
De cuita y de duelo,
Amparo en el cielo
Con ansia busqu;
Tu nombre me trajo
Mi fe solitaria,
Y en honda plegaria
Tu nombre invoqu.
Que yo tambin lloro
Mundanos pesares,
Tambin tengo altares,
Y fe y religin:
Que el gozo y la risa
Que ostento en la frente,
Del alma doliente
La mscara son.
Ay, triste! Olvidado,
No hall en mi abandono
Ms luz que tu trono,
Ms paz que tu amor;
Y ciego y perdido,
Sin lumbre y sin gua,
A ti te peda
Llorando, favor.
A ti que llorabas
El da tremendo
Que viste muriendo
Al Dios de la luz:
Oh Madre, que el da
De cuentas y espanto
Me salve tu llanto
Al pie de la cruz!
Madre ma! Si en tu cielo
Se oye el murmullo mundano,
Y mi cntico liviano
En su cncavo son;
Si la estril armona
Lleg a ti del arpa loca,
Y los himnos que mi boca
Sacrlega murmur;
Tiende los divinos ojos
Oh Madre! desde la altura,
Que es polvo la criatura;
Cieno y nada encontrars;
Que en la senda de la vida
Cada paso que adelanta,
Ms dbil la torpe planta,
Se acerca a su nada ms.
Acurdate, Madre Virgen,
Que all en la niez tranquila
Por ti la clara pupila
Con mis lgrimas nubl;
Que hubo un da en que, escuchando
La historia de tus pesares,
Delante de tus altares
Acongojado llor.
Olvdate, que insensato,
Sin curar de tus dolores,
Cant profanos amores
Del arpa lbrica al son;
Acurdate que, nacido
De flaca y terrena gente,
Tengo de tierra la mente,
Y de tierra el corazn.
Acurdate, Madre ma,
Que nac nio y desnudo,
Y que hoy a tus pies acudo,
Mi nada al reconocer;
Que mi lengua irreverente
Cambia en himnos inmortales
Los cnticos criminales
Que alz delirando ayer.
Pues mi postrera esperanza
En tu noble amparo fijo,
Ruega oh Madre! por un hijo
Al Dios que engendr la luz.
Y en aquel tremendo da
De justicias y de espanto,
Que me salve a m tu llanto
Al pie de la santa cruz.



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