Poema La pieza oscura de Enrique Lihn

La pieza oscura

de Enrique Lihn


La mixtura del aire en la pieza oscura, como si el cielorraso hubieraamenazado
una vaga llovizna sangrienta.
De ese licor inhalamos, la nariz sucia, símbolo de inocencia yde precocidad
juntos para reanudar nuestra lucha en secreto, por no sabiamos noignorábamos qué causa;
juegos de manos y de pies, dos veces villanos, pero igualmente dulces
que una primera pérdida de sangre vengada a dientes yuñas o, para una muchacha
dulces como una primera efusión de su sangre.

Y así empezó a girar la vieja rueda símbolo de lavida la rueda que se atasca como si no volara,
entre una y otra generación, en un abrir de ojos brillantes y uncerrar de ojos opacos
con un imperceptible sonido musgoso.
Centrándose en su eje, a imitación de los niñosque rodábamos de dos en dos, con las orejas rojas
símbolos del pudor que saborea su ofensa rabiosamente tiernos,la rueda dio unas vueltas en falso como en una edad anterior a lainvención de la rueda
en el sentido de las manecillas del reloj y en su contrasentido.
Por un momento reinó la confusión en el tiempo. Y yomordí largamente en el cuello a mi prima Isabel,
en un abrir y cerrar del ojo del que todo lo ve, como en una edadanterior al pecado
pues simulábamos luchar en la creencia de que estohacíamos; creencia rayana en la fe como el juego en la verdad
y los hechos se aventuraban apenas a desmentirnos
con las orejas rojas.

Dejamos de girar por el suelo, mi primo Angel vencedor de Paulina, mihermana; yo de Isabel, envueltas ambas
ninfas en un capullo de frazadas que las hacía estornudar olora naftalina en la pelusa del fruto.
Esas eran nuestras armas victoriosas y las suyas vencidasconfundiendose unas con otras a modo de nidos como celdas, de celdascomo abrazos, de abrazos como grillos en los pies y en las manos.
Dejamos de girar con una rara sensación de vergüenza, sinconseguir formularnos otro reproche
que el de haber postulado a un éxito tan fácil.
La rueda daba ya unas vueltas perfectas, como en la época de suaparición en el mito, como en su edad de madera reciéncarpintereada
con un ruido de canto de gorriones medievales;
el tiempo volaba en la buena dirección. Se lo podíaoír avanzar hacia nosotros
mucho más rápido que el reloj del comedor cuyo tic-tac seenardecía por romper tanto silencio.
El tiempo volaba como para arrollarnos con un ruido de aguas espumosasmás rápidas en la proximidad de la rueda del molino, conalas de gorriones símbolos del salvaje orden libre con todoél por único objeto desbordante
y la vida símbolo de la rueda se adelantaba a pasartempestuosamente haciendo girar la rueda a velocidad acelerada, como enuna molienda de tiempo, tempestuosa.
Yo solté a mi cautiva y caí de rodillas, como si hubieraenvejecido de golpe, presa de dulce, de empalagoso pánico
como si hubiera conocido, más allá del amor en la flor desu edad, la crueldad del corazón en el fruto del amor, lacorrupción del fruto y luego... el carozo sangriento, afiebradoy seco.

¿Qué será de los niños que fuimos? Alguiense precipitó a encender la luz, más rápido que elpensamiento de las personas mayores.
Se nos buscaba ya en el interior de la casa, en las inmediaciones delmolino: la pieza oscura como el claro de un bosque.
Pero siempre hubo tiempo para ganárselo a los sempiternoscazadores de niños. Cuando ellos entraron al comedor,allí estábamos los ángeles sentados a la mesa
ojeando nuestras revistas ilustradas los hombres a un extremo, lasmujeres al otro
en un orden perfecto, anterior a la sangre.

En el contrasentido de las manecillas del reloj se desatascó larueda antes de girar y ni siquiera nosotros pudimos encontrarnos a lavuelta del vértigo, cuando entramos en el tiempo
como en aguas mansas, serenamente veloces;
en ellas nos dispersamos para siempre, al igual que los restos de unmismo naufragio.
Pero una parte de mí no ha girado a compás de la rueda, afavor de la corriente.
Nada es bastante real para un fantasma. Soy en parte ese niñoque cae de rodillas
dulcemente abrumado de imposibles presagios
y no he cumplido aún toda mi edad
ni llegaré a cumplirla como él
de una sola vez y para siempre.


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