Poema Villancicos de Juan del Encina

Villancicos

de Juan del Encina

al muro del coran,
no ay ninguna defensin!

Si amor quiere dar combate
con su poder y firmeza,
no ay fuera ni fortaleza
que no tome o desbarate,
o que no hiera o no mate
al que no se da a presin,
no ay ninguna defensin!

Sin partidos, con partidos,
con sus tratos o sin trato,
gana y vence en poco rato
la razn y los sentidos;
los sentidos ya vencidos,
sojuzgada la razn,
no ay ninguna defensin!

Con halagos y temores,
con su fuera y su poder,
de los que han de defender
haze ms sus servidores;
pues las guardas son traydores
y cometen tracin,
no ay ninguna defensin!

Nunca jams desconfa;
de los ms sus enemigos
haze mayores amigos;
siempre vence su porfa,
da plazer y da alegra,
y, si quiere dar passin,
no ay ninguna defensin!

Son sus fueras tan forosas
que fueran lo ms que fuerte,
puede dar vida y dar muerte,
puede dar penas penosas;
a sus fueras poderosas,
si pone fe y aficin,
no ay ninguna defensin!

Fin

No ay quin salga de sus manos,
discretos y no discretos,
a todos tiene sugetos:
judos, moros, cristianos;
sobre todos los humanos
tiene gran juridicin,
no ay ninguna defensin!

2

Pues que t, Reyna del cielo,
tanto vales,
da remedio a nuestros males!

T que reynas con el Rey
de aquel reyno celestial;
t, lumbre de nuestra ley,
luz de linage humanal,
pues para quitar el mal
tanto vales,
da remedio a nuestros males!

T, Virgen, que mereciste
ser madre de tal Seor;
t, que, quando le pariste,
le pariste sin dolor;
pues con nuestro Salvador
tanto vales,
da remedio a nuestros males!

T, que del parto quedaste
tan virgen como primero;
t, Virgen, que te empreaste
siendo virgen por entero;
pues que con Dios verdadero
tanto vales,
da remedio a nuestros males!

T, que lo que perdi Eva
cobraste por quien t eres;
t, que nos diste la nueva
de perdurables plazeres;
t, bendita en las mugeres,
si nos vales
dars fin a nuestros males.

T, que te dizen bendita
todas las generaciones;
t, que ests por tal escrita
entre todas las naciones;
pues en las tribulaciones
tanto vales,
da remedio a nuestros males!

T, que tienes por oficio
consolar desconsolados;
t, que gastas tu exercicio
en librarnos de pecados;
t, que guas los errados
y los vales,
da remedio a nuestros males!

T, que tenemos por fe
ser de tanta perfecin
que nunca ser ni fue
otra de tu condicin;
pues para la salvacin
tanto vales,
da remedio a nuestros males!

Quin podr tanto alabarte
segn es tu merecer?
Quin sabr tan bien loarte
que no le falte saber?;
pues que para nos valer
tanto vales,
da remedio a nuestros males!

O, Madre de Dios y Hombre!
O concierto de concordia!
T, que tienes por renombre
Madre de misericordia,
pues para quitar discordia
tanto vales,
da remedio a nuestros males!

T, que por gran humildad
fueste tan alto ensalada
que a par de la Trinidad
t sola ests assentada.
Y pues t, Reyna Sagrada,
tanto vales,
da remedio a nuestros males!

T, que estavas ya criada
quando el mundo se crio;
t, que estavas muy guardada
para quien de ti naci,
pues por ti nos conoci,
si nos vales
fenecern nuestros males.

Fin

T, que eres flor de las flores;
t, que del cielo eres puerta;
t, que eres olor de olores;
t, que das gloria muy cierta,
si de la muerte muy muerta
no nos vales,
no ay remedio en nuestros males.

3

Quien tuviera por seora
la Virgen, Reyna del cielo,
no tema ningn recelo.

Que a los flacos coraones
con su gracia torna fuertes,
haze vidas de las muertes
y es llave de las presiones;
quien de sus consolaciones
alcanare algn consuelo
no tema ningn recelo.

Siempre bive sin tristura
quien le tiene devocin;
da muy gran consolacin
la vista de su figura;
el que servir la procura
con amor, en este suelo,
no teme ningn recelo.

Fin

A quien ella da osada
no teme ningn temor
y si tiene algn dolor
se le buelve en alegra.
Seora, Virgen Mara,
consuela mi desconsuelo,
no tema ningn recelo.

4

A quin devo yo llamar
"vida ma"
sino a ti, Virgen Mara?

Todos te deven servir,
Virgen y Madre de Dios,
que siempre ruegas por nos
y t nos hazes bivir.
Nunca me vers dezir
"vida ma"
sino a ti, Virgen Mara.

Dulete, Virgen de m,
mira bien nuestro dolor,
que este mundo pecador
no puede bivir sin ti.
No llamo desque nac
"vida ma"
sino a ti, Virgen Mara.

Tanta fue tu perfecin
y de tanto merecer
que de ti quiso nacer
quien fue nuestra redencin.
No ay otra consolacin,
vida ma,
sino a ti, Virgen Mara.

El tesoro divinal
en tu vientre se encerr,
tan precioso que libr
todo el linage humanal.
A quin quexar mi mal,
vida ma,
sino a ti, Virgen Mara?

T sellaste nuestra fe
con el sello de la cruz,
t pariste nuestra luz,
Dios de ti nacido fue.
Nunca jams llamar
"vida ma"
sino a ti, Virgen Mara.

Fin

O clara Virginidad,
fuente de toda virtud!,
no cesses de dar salud
a toda la cristiandad.
No pedimos piedad,
vida ma,
sino a ti, Virgen Mara.

5

O Reyes Magos benditos,
pues de Dios soys tan amados,
sed mi guarda y abogados!

Sed mi guarda en este suelo
porque en sus lazos no caya
y abogados en el cielo
porque a veros all vaya;
porque por vosotros aya
gran perdn de mis pecados,
sed mi guarda y abogados.

Tanto quiso Dios amaros
por vuestro merecimiento
que le plugo revelaros
su sagrado nacimiento;
pues le tenys tan contento
y con l soys tan privados,
sed mi guarda y abogados.

Venistes desde Oriente
adorar al Rey divino
con aquel alto presente
para quien d'l era dino;
caminastes de contino
por una estrella guiados,
sed mi guarda y abogados.

Fin

Sirvironle los pastores
por Pastor de tantas greyes
y vosotros, mis seores,
por mayor Rey de los reyes;
pues del Dador de las leyes
soys tan queridos y amados,
sed mi guarda y abogados.

6

El que rige y el regido,
sin saber,
mal regidos pueden ser.

Mal rige quien no es prudente
porque todo va al revs
y el perfeto regir es
saber mandar sabiamente;
quel regido y el rigente,
sin saber,
mal regidos pueden ser.

Donde falta discrecin
no ay ninguna cosa buena;
lo que discrecin ordena,
aquello da perfecin;
mas los que regidos son,
sin saber,
mal regidos pueden ser.

Fin

El saber que Dios nos da,
aqul es saber perfeto
y aqul se llame discreto
que de tal saber sabr;
y lo que regido va,
sin saber,
mal regido puede ser.

7

Quien al triste coran
procurare consolar
tome parte del llorar.

Que quien al triste consuela,
si de su dolor se duele,
primero que le consuele,
llorando su mal le duela,
porque el triste no recela
otro ms triste pesar
que ver otros alegrar.

Mal concierta covarda
y esforada fortaleza,
el triste busque tristeza
y el alegre ellalegra;
porque en una compaa
el llorar con el cantar
mal se puede concertar.

El que bive triste vida
la vida tiene por muerte,
y es la muerte de tal suerte
muerte mil vezes sufrida;
quien de vida tan perdida
no se puede remediar
la muerte deve buscar.

8

Ms vale trocar
plazer por dolores
que estar sin amores.

Donde es gradecido
es dulce el morir;
bivir en olvido,
aqul no es bivir;
mejor es sufrir
passin y dolores
que estar sin amores.

Es vida perdida
bivir sin amar
y ms es que vida
saberla emplear;
mejor es penar
sufriendo dolores
que estar sin amores.

La muerte es vitoria
do bive aficin,
que espera aver gloria
quien sufre passin;
ms vale presin
de tales dolores
que estar sin amores.

El ques ms penado
ms goza de amor,
quel mucho cuydado
le quita el temor;
ass ques mejor
amar con dolores
que estar sin amores.

No teme tormento
quien ama con fe,
si su pensamiento
sin causa no fue;
aviendo por qu
ms valen dolores
que estar sin amores.

Fin

Amor que no pena
no pida plazer,
pues ya le condena
su poco querer;
mejor es perder
plazer por dolores
que estar sin amores.

9

Por muy dichoso se tenga
quien por vos sufre passin,
pues es harto galardn.

Siendo vos la causadora
de la muerte que yo muero,
qu mayor vitoria quiero
que morir por tal seora?;
pues con la causa se dora,
bien abasta la passin,
pues es harto galardn.

A quantos vencidos biven
no tenys que darles grado,
pues en veros es forado
que de fuera se cativen;
vuestros ojos no me esquiven,
no quiero sino passin,
pues es harto galardn.

Los aquexados sospiros
de la pena que me days,
harto los galardonys
en que pene por serviros;
sin otra merced pediros
soy contento de passin,
pues es harto galardn.

A vos se deve el ditado
de ms hermosura y gala,
y a m nadie se me yguala
en seros aficionado;
por ser tan bien empleado
yo quiero sufrir passin,
pues es harto galardn.

Y pues soys tan linda y bella,
mi passin he yo por buena,
que a todo el mundo days pena
y a nadie remedio della;
no puedo tener querella
con tan dichosa passin,
pues es harto galardn.

Fin

Aunque no jams vencida
y a todos vencys en veros,
nadie dexe de quereros
pues es deuda conocida;
con esperana perdida
de esperar sino passin,
pues es harto galardn.

10

Ya no quiero tener fe,
Seora, sino con vos,
pues que soys Madre de Dios.

Vos soys hija, vos soys madre
de Aqul mesmo que os crio.
l es vuestro hijo y padre
y por madre a vos nos dio.
A todos nos redimi
en querer nacer de vos,
bendita Madre de Dios!

Soys Madre de Dios y ma,
soys el fin de mi esperana,
soys mi plazer y alegra,
soys mi bienaventurana.
Mi remedio no se alcana
por otra sino por vos,
Virgen y Madre de Dios!

Qu mudana me mud?;
qul amor pudo vencerme
quando mi fe os olvid
por en otro amor meterme?
Que estava para perderme
si no fuera ya por vos,
Madre y Esposa de Dios!

Mis verdaderos amores
ya con vos tenerlos quiero,
pues que soys de pecadores
el remedio verdadero.
Que si bien alguno espero
es por serviros a vos,
huspeda y sierva de Dios!

Los que vuestro nombre llaman
son muy presto remediados;
los que con amor os aman
siempre biven consolados.
Nunca son desamparados
los que tienen fe con vos,
sagrado templo de Dios!

Fin

A vos quiero por seora,
en tanto quanto biviere;
sed vos mi procuradora
quando deste mundo fuere,
porque despus que muriere
no me aparte yo de vos,
palacio y casa de Dios!

11

-Quin te traxo, Criador,
por esta montaa escura?
-Ay, que t, mi criatura!

-Cmo vienes lastimado,
maltratado de tal suerte?
Quin te sentenci a la muerte
siendo justo, sin pecado?
Aviendo, Seor, crado
a toda humana natura,
vienes a tal desventura?

-Acord de te crar
por ver tu merecimiento,
quebraste mi mandamiento,
no lo supiste guardar,
por do vengo yo a pagar
tu pecado y tu locura,
pues te hize a mi figura.

-No pudieras, Rey del cielo,
pues eres tan poderoso,
reynar en gloria y reposo
sin venir aqueste suelo
a sufrir tal desconsuelo,
tal dolor y tal tristura,
tal pena tan sin mesura?

-Por cumplir las profecas
que de m profetizaron
los profetas que cantaron
la venida del Mexas.
Pues se cumplen ya los das
para cumplir la escritura,
bsquenme la sepultura.

-O Poderoso Poder,
nuestra verdadera luz,
que en el rbol de la Cruz
has venido a padecer,
por venir a guarecer
con tu sangre santa y pura
la lavor de tu hechura!

Fin

-En rbor vine a penar
por levantar tu cada,
que a do se perdi la vida
all se deve buscar.
Por purgar el resalgar
que comiste por dulura,
he por dulce mi amargura.

12

Hermitao quiero ser,
por ver.
Hermitao quiero ser.

Por provar nueva manera
mudar quiero mi vestir,
porque en el traje defuera
desconoan mi bivir.
No mudar mi querer.
Por ver,
hermitao quiero ser.

Sern mis hbitos tales
que digan con mi dolor:
ser el pao de mis males,
ser de fe la color,
y el cordn de padecer.
Por ver,
hermitao quiero ser.

Ser hecho mi cilicio
de muy spero tormento,
texido con mi servicio,
cosido con sufrimiento,
y lo siempre de traer.
Por ver,
hermitao quiero ser.

Las cuentas para rezar
han de ser cien mil querellas,
el bordn para esforar
ha de ser la causa dellas.
Y pues me dex vencer,
por ver,
hermitao quiero ser.

Crecern mis barvas tanto
quanto creciere mi pena.
Pedir con triste llanto:
"Dad para la Madalena!",
si me quisieren valer.
Por ver,
hermitao quiero ser.

No peynar mis cabellos
ni descansarn mis ojos
hasta que se duela dellos
quien me causa mil enojos,
si se quisiesse doler.
Por ver,
hermitao quiero ser.

Har vida tan estrecha,
que peor sea que muerte,
porque no tengan sospecha
que bivo por otra suerte,
y no tomar plazer.
Por ver,
hermitao quiero ser.

Andar sin alegra
aquexado de cuydados,
por los pramos de da,
de noche por los poblados,
y ass quiero fenecer.
Por ver,
hermitao quiero ser.

Qui que por mi ventura,
andando de puerta en puerta,
ver la gentil figura
de quien tien mi vida muerta,
si saliesse a responder.
Por ver,
hermitao quiero ser.

Los sospiros encubiertos
que he callado por mi dao,
ora sern descubiertos
en hbito de hermitao;
ora ganar o perder.
Por ver,
hermitao quiero ser.

Pensarn los que me vieren
que sospiro con pobreza;
la que mis ojos ver quieren
bien sentir mi tristeza,
bien me sabr conocer.
Por ver,
hermitao quiero ser.

Fin

O, qu bienaventurana
terna mi coran
si cumpliesse mi esperana
vindome en tal religin!
Har todo mi poder.
Por ver,
hermitao quiero ser.

13

-Remediad, seora ma,
pues podys.
-Seor, no me lo mandys.

-El remedio de mi vida
de vos lo espero, seora.
-Pues tened, seor, perdida
esperana, por agora.
-O crel remediadora,
no querys!
-Seor, no me lo mandys.

-Mal remedio tenys luego
si vos de m lo esperys.
-Seora, por Dios os ruego
tal cosa no me digys,
que si mi pena mirys,
s harys.
-Seor, no me lo mandys.

-Siempre me siguen dolores
por seros aficionado.
-Pues por qu tenys amores
con quien soys tan desdichado?
-Y si soy de amor forado
qu dirys?
-Seor, no me lo mandys.

-No procurys de servirme,
que no entiendo remediaros.
-Ni yo, seora, partirme
de buscar en qu agradaros,
que no podys escusaros,
si quereys.
-Seor, no me lo mandys.

-Aunque mi mal me condene,
vos soys la que me condena.
-No soy, pues querys que pene
por librar a vos la pena.
-Pues que mi fe es tanto buena,
no dudys.
-Seor, no me lo mandys.

-Si gran fe tenys comigo
mudad vuestra confiana.
-Seora, con tal castigo
nunca amor hizo mudana,
antes cumplid mi esperana,
pues podys.
-Seor, no me lo mandys.

Fin

-Dad, seora, ya algn medio
cmo mi vida no muera.
-Yo, seor, dar remedio
quando razn lo requiera.
-Seora, luego quisiera,
pues podys.
-Seor, no me lo mandys.

14

No quiero que me consienta
mi triste vida bivir
ni yo quiero consentir.

Pues que vos querys matarme
yo, seora, soy contento,
que veros y dessearme
ser doblado tormento,
pues vuestro merecimiento
no me consiente bivir
ni yo quiero consentir.

De mi dolor y tristura
ningn remedio se espera,
pues que mi suerte y ventura
del todo quiere que muera;
y la muerte verdadera
no me consiente bivir
ni yo quiero consentir.

Consiento mi triste suerte
porque s que soys servida
que sufra por vos la muerte
por verme perder la vida;
y pues mi pena crecida
no me consiente bivir
ni yo quiero consentir.

Fin

Sufro la muerte doblada
en pensar que si yo muero,
de nadie serys amada
con amor tan verdadero;
mas pues no querys, no quiero
que me consintys bivir
ni yo quiero consentir.

15

-Dezidme, pues sospirastes,
cavallero, que gozys,
quin es la que ms querys?

-Lstima tan lastimera,
para qu la preguntys,
pues que sabys que me days
mayor mal porque ms muera?
Quien yo quiero que me quiera
vos, seora, lo sabys.
Y ms no me preguntys.

-En preguntaros, seor,
yo no creo aver errado,
que en veros apassionado
huve de vos gran dolor.
Si padecys mal de amor,
ass della vos gozys,
que vos no me lo neguys.

-O, seora, y qu lindeza
la de quien me cativ,
sino que se me torn
para m toda en crueza!
Es tanta su gentileza
que vos mesma la amarys
y a m no me culparys.

-No neguys vuestra fatiga
a quien os busca consuelo.
Pues de vuestro mal me duelo
sepa quin es vuestra amiga,
que ms parece enemiga
ssa por quien padecys,
pues que vos no la vencys.

-Obedecer y serviros
es lo que yo ms desseo;
que lo sepys bien lo creo,
mas mi mal quiero deziros:
los tormentos y sospiros
de la pena en que me veys,
remediar vos los podys.

Fin

-Remediar a vuestra pena
si dezs penaros yo?
Pues el amor os prendi,
l quitar la cadena;
sabed que ya soy agena,
vos de m ms no curys,
que mal remedio tenys.

16

Pues no te duele mi muerte
siendo t la causa della,
sepan todos mi querella.

Sepan que tengo razn
de quexarme, si me quexo,
pues de ti vencerme dexo
dndote mi coran;
y no tienes aficin
pues me matas por tenella,
sepan todos mi querella.

O muger desgradecida,
ms que nadie nunca fue!,
que no te vence mi fe
ni mi passin tan crecida,
pues la tienes conocida
y quieres desconocella,
sepan todos mi querella.

Siempre muestras que me quieres,
yo no s lo que desseas,
mas no puede ser que seas
ms cruel de lo que me eres;
y pues con la fe me hyeres
y no muestras obras della,
sepan todos mi querella.

Posiste, con tu querer,
en mi fe mucha esperana,
mas ora, con la mudana,
hsmela hecho perder;
y pues t, con tu poder,
no quieres favorecella,
sepan todos mi querella.

Y tu querer ha causado
en el mo tal firmeza
que mi bien y mi riqueza
es en cumplir tu mandado;
y pues no tienes cuydado
y matas siendo tan bella,
sepan todos mi querella.

Fin

Mas esta merced te pido
por no te dar ms enojos:
me mires con tales ojos
con quales mi fe te vido;
si crueza pone olvido,
pirdela, pues en perdella
perder yo mi querella.

17

No quiero tener querer
ni quiero querido ser.

Pues amor tan mal me trata,
no quiero su galardn,
que con mil muertes me mata
por le tener aficin,
y no me puedo valer
con el mucho padecer.

Mostrme tal esperana
quando por suyo me di,
quel dao de la tardana
con ella no lo sent,
y por me echar a perder
ha tardado el gradecer.

Siempre me dio mil pesares
por un plazer con dolor
y en peligrosos lugares
siempre me neg el favor,
y nunca me pude ver
sino triste en su poder.

Fueron tantos mis servicios
que no se pueden contar,
sus pagas y beneficios
han sido de me matar,
y es cosa de no creer
qunto pierde mi perder.

Las mercedes que esperava,
triste, yo nunca las vi
el gozo que desseava
fue tristeza para m;
ya la gloria y el plazer
no me saben conocer.

Fin

No fue menos su creza
que mis prdidas y daos;
si fe grande mi firmeza,
muy mayores sus engaos;
pues no me quiere querer
ya no quiero suyo ser.

18

Pues amas, triste amador,
dime qu cosa es amor.

Es amor un mal que mata
a quien le ms obedece;
mal que mucho ms maltrata
al que menos mal merece;
favor que ms favorece
al menos merecedor.

Es amor una aficin
de desseo desseoso,
donde falta la razn
al tiempo ms peligroso;
y es un deleyte engaoso
guarnecido de dolor.

Es amor un tal poder
que fuera la voluntad;
adonde pone querer
quita luego libertad;
es ms firme su amistad
quando finge desamor.

Es una fuente do mana
agua dulce y amargosa,
que a los unos es muy sana
y a los otros peligrosa,
unas vezes muy sabrosa
y otras vezes sin sabor.

Es una rosa en abrojos
que nace en qualquier sazn,
quando se vencen los ojos
consintiendo el coran;
cgese con gran passin,
con gran peligro y temor.

Fin

Es un xarope mezclado
de un plazer y mil tristuras,
desledo con cuydado
en dos mil desaventuras;
que si beverlo procuras
morirs, si no ay favor.

19

Ms quiero morir por veros
que bivir sin conoceros.

Es tan firme mi esperana,
que jams haze mudana,
teniendo tal confana
de ganarme por quereros.

Mucho gana el ques perdido
por merecer tan crecido
y es vitoria ser vencido
sin jams poder venceros.

Fin

Aunque sienta gran tormento,
gran tristeza y pensamiento,
yo ser dello contento,
por ser dichoso de veros.

20

Pues que mi triste penar
siempre crece y es ms fuerte,
ms me valdra la muerte.

Que la gloria que recibo
en ver vuestra hermosura,
me tiene siempre cativo
con dolores y tristura,
y me haze dessear,
viendo mi passin tan fuerte,
mil vezes, triste, la muerte.

Y con este tal desseo
bivo sin vida penando,
que jams nunca posseo
el galardn que demando;
y querra ya trocar
esta desastrada suerte
por bivir vida sin muerte.

Fin

Es dulce penosa vida
viniendo de vuestra mano,
mas no siendo vos servida
el morir es lo ms sano;
y en morir la vida gano,
siendo tan triste mi suerte.
Ms me valdra la muerte!

20

No se puede llamar fe
la que en obras no lo fue.

Aunque mucho me querys,
pues que no me remediys,
vos soys la que me matys
y de vos me quexar.

Vos me mostrastes favor
por me meter en amor
y avysme dado dolor,
dolor que tal nunca fue.

Robstesme mi querer,
mi libertad y poder,
mas no querys gradecer
el mal que por vos pass.

Pues la fe y el bien amar
en obras se ha de mostrar,
no tardys en remediar,
que vuestro soy y ser.

Fin

No neguys el galardn
a mi triste coran,
que con toda mi passin
yo jams os negar.

21

Ay, amor, a quntos tienes
cativados
que no te son obligados!

Cativas el coran,
ques razn que no catives;
no te goviernas ni bives
por derecho ni razn;
tiene muchos tu aficin
cativados
que no te son obligados.

Fin

Cativaste mi querer
do mi fe recibe engao
y no miras quanto dao
se me puede recrecer.
Quntos tiene tu poder
cativados
que no te son obligados!

22

Ya cerradas son las puertas
de mi vida,
y la llave es ya perdida.

Las puertas son mis servicios,
la cerradura es olvido,
la llave que se ha perdido
es perder los beneficios.
Ass que fuera de quicios
va mi vida,
pues la llave es ya perdida.

Puse la vida en poder
de quien sirvo y de quien amo.
Agora, triste, aunque llamo,
no me quiere responder.
Cerrme con su querer
la salida,
y la llave es ya perdida.

Fin

He servido con tal fe
qual nadie nunca sirvi.
El galardn que me dio
fue peor que nunca fue.
Ass que triste no s
de mi vida,
pues la llave es ya perdida.

23

Bivir tanto mi vida
quanto vos seys servida.

Tanto serviros desseo,
quel dessear me atormenta,
y no s si soys contenta
de la vida que posseo;
que no quiero tener vida
sin que vos seys servida.

Y si vos querys que muera,
la vida no la codicio,
pues en hazeros servicio
es mi gloria verdadera;
que la muerte ser vida
si con ella soys servida.

Fin

Y aunque mis servicios sean
pequeos para con vos,
mirad, seora, por Dios,
qunto serviros dessean;
que no tengo yo ms vida
de quanto seys servida.

24

Pues el fin de mi esperana
tanto tarda,
para mayor mal se guarda.

Es el fin del bien que espero
alcanar vuestro querer,
que sin vos querer no quiero
bien ni gloria ni plazer;
mas, pues vuestro gradecer
tanto tarda,
para mayor mal se guarda.

No se tarda mi serviros,
mas trdase el galardn,
que me causa mil sospiros
que salen del coran;
y pues vuestra compassin
tanto tarda,
para mayor mal se guarda.

Fin

Gurdase mi buena suerte
para dar fin a mi gloria,
porque despus de mi muerte
quede mi mal por memoria;
ass que si mi vitoria
ms se tarda,
para mayor mal se guarda.

25

Paguen mis ojos, pues vieron
a quien ms que a s quisieron.

Vieron una tal beldad,
que de grado y voluntad
mi querer y libertad
cativaron y prendieron.

Cativaron mi querer
en poder de tal poder,
que les es forado ser
ms tristes que nunca fueron.

Fin

Ms tristes sern, si biven,
que si moros los cativen,
porque de mirar se esquiven
a quien nunca conocieron.

26

Ventura quiere que quiera
trocar plazer por pesar,
por ms penar mi penar.

Ya mi triste pensamiento
el plazer ha despedido
y en su lugar recebido
la tristura y el tormento.
Yo me siento muy contento,
muy contento con pesar,
por ms penar mi penar.

Mostrme ventura gloria
porque su poder supiesse,
y antes que bien la sintiesse
huyme de m memoria.
No me queda otra vitoria
sino dolor y pesar,
por ms penar mi penar.

Si no supiera mi vida
de gloria ni la gustara,
despus no me lastimara
al tiempo quando perdida.
Para dar mayor herida,
mostrme su dessear,
por ms penar mi penar.

Muy mejor, triste, me fuera
nunca de plazer saber,
para agora conocer
tristura tan lastimera.
Hasta que del todo muera
no me faltar pesar,
por mas penar mi penar.

Pues quiso mi mala suerte,
consienta mi coran
acabar una passin
con otra passin ms fuerte.
Por mejor buscar la muerte
quiero ms el ms pesar,
por ms penar mi penar.

Fin

El muy triste desdichado,
porque crea su fatiga,
con la ms fatiga siga
tras la passin y el cuydado.
Y ass, triste, yo, penado,
no quiero sino pesar,
por ms penar mi penar.

27

Ningn cobro ni remedio
puede mi vida cobrar
sino vuestro remediar.

Que si vos no remediys,
doy la vida por perdida;
si remedio me negys
yo no siento a quin lo pida:
pues por vos pierdo la vida,
por vos la puedo cobrar:
que no ay otro remediar.

Contentaros y serviros
es el fin de mi desseo;
mis cuydados y sospiros
por vos sola los posseo;
y ningn remedio veo
que pueda remedio dar
sino vuestro remediar.

Fin

Vos sola soys el remedio
de mi mal y perdimiento,
y sin vos no s qu medio
ponga medio en mi tormento.
Ass que cobro no siento
para me poder cobrar
sino vuestro remediar.

28

No te tardes, que me muero,
carcelero!
No te tardes, que me muero!

Apressura tu venida,
porque no pierda la vida;
que la fe no est perdida,
carcelero.
No te tardes, que me muero!

Bien sabes que la tardana
trae gran desconfana;
ven y cumple mi esperana,
carcelero.
No te tardes, que me muero!

Scame desta cadena,
que recibo muy gran pena,
pues tu tardar me condena,
carcelero.
No te tardes, que me muero!

La primer vez que me viste,
sin te vencer me venciste;
sultame, pues me prendiste,
carcelero.
No te tardes, que me muero!

La llave para soltarme,
ha de ser galardonarme
proponiendo no olvidarme,
carcelero.
No te tardes, que me muero!

Fin

Y siempre, quanto bivieres,
har lo que t quisieres,
si merced hazerme quieres,
carcelero.
No te tardes, que me muero!

29

Floreci tanto mi mal,
sin medida,
que hizo secar mi vida.

Floreci mi desventura
y secsse mi esperana;
floreci mi gran tristura
con mucha desconfana;
hizo mi bien tal mudana,
sin medida,
que hizo secar mi vida.

Hase mi vida secado,
con sobra de pensamiento;
ha florecido el cuydado,
las passiones y el tormento;
fue tanto mi perdimiento,
sin medida,
que hizo secar mi vida.

Fin

Secsse todo mi bien,
con el mal que floreci;
no s cyo soy ni quin,
quel plazer me despidi;
tanto mi pena creci,
sin medida,
que hizo secar mi vida.

30

Vencedores son tus ojos,
mis amores,
tus ojos son vencedores.

Fue de tal contentamiento
mi querer de tu beldad,
que te di mi libertad
a troque de pensamiento;
y me hallo ms contento
que todos los amadores.
Mis amores,
tus ojos son vencedores.

Rematada est la cuenta,
pues mi fe te da la paga;
que no ay cosa que no haga
por tener a ti contenta.
Yo no s quin se arrepienta
de sufrir por ti dolores.
Mis amores,
tus ojos son vencedores.

Aunque pongas duda en ella,
tienes mi fe tan vencida,
que por ti perder la vida
en poco tengo perdella.
Quin te puede ver tan bella
que en mirar no le enamores?
Mis amores,
tus ojos son vencedores.

No descuydes mi cuydado,
mira bien qunto te quiero,
que amador tan verdadero
no deve ser olvidado.
Mil passiones he passado
por alcanar tus favores.
Mis amores,
tus ojos son vencedores.

Con esfuero y osada
de poderme llamar tuyo,
no me temo ni rehuyo
cativarme, vida ma.
T, mi bien y mi alegra,
pones y quitas temores.
Mis amores,
tus ojos son vencedores.

Y mi libertad cativa,
pues la tienes, ten por cierto
que ser mil vezes muerto
y la fe quedar biva.
Olvida de serme esquiva,
porque mis bienes mejores.
Mis amores,
tus ojos son vencedores.

Si bien sientes mi desseo,
sentirs en tu memoria
que mirarte es tanta gloria
quanto mal, si no te veo.
Ass que por ti posseo
amarguras y dulores.
Mil amores,
tus ojos son vencedores.

Conformes creo que estamos,
plega a Dios que siempre sea,
y lo que el uno dessea
ambos juntos lo queramos;
y muy buena fe tengamos,
y las obras muy mejores.
Mis amores,
tus ojos son vencedores.

Fin

Agora, por no enojarte,
no te digo ms de aquesto
sino que de aqu protesto
de ser tuyo sin errarte,
y jams nunca olvidarte
aunque muestres disfavores.
Mis amores,
tus ojos son vencedores.



Analizar métrica y rima de Villancicos